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13 septiembre 2007

El martes 11 de setiembre

 

Destrucción del Patrimonio Cultural

 

El martes 11 se llevó a cabo en el local Anexo de la Cámara de Diputados, una Mesa Redonda convocada por la Comisión Bicameral y el Personal del INDEC que contó con la participación de economistas que expusieron los efectos y consecuencias de las alteraciones producidas en el IPC y en otros indicadores del INDEC.

La opinión compartida de los panelistas Beccaria, Lindemboim, Barbeito y Becker fue que las alteraciones han avanzado hasta un punto, en que será imposible salvar la discontinuidad, el bache que se produce a partir de enero de 2007 y que se prolongará y profundizará a medida que se mantenga la intervención en los procesos del INDEC.

Frente a ese diagnóstico les pregunte a los panelistas sobre su opinión en cuanto a las condiciones de la legislación estadística que había facilitado lo que ocurrió, teniendo en cuenta que es producto del gobierno de facto de imperante en 1968. Hubo coincidencia en reconocer que es prioritaria la discusión de una nueva ley que contemple las características de un sistema estadístico democrático.

En ese sistema no solamente es necesario asegurar la intangibilidad de los órganos técnicos encargados de la ejecución de los procesos estadísticos sino que también deben preverse la adecuada participación social en el análisis y determinación de los objetivos del sistema, así como del seguimiento y control del cumplimiento del programa de trabajo en términos de validez, precisión y oportunidad de los resultados. El Diputado Macaluse señalo que la actual composición de las Cámaras, con una mayoría que vota en forma automática, ha impedido la discusión del tema.  

El personal del INDEC también reclama la definición de un "Nuevo INDEC". Todos coinciden en que "las estadísticas son de todos".

En una intervención que hace referencia a los 8 meses de lucha, se llama la atención sobre la ausencia de declaraciones que fijen posición sobre los hechos ocurridos tanto del sector universitario como de los centros de estudios y las profesiones. En ese punto aclaré, que independientemente de que fuera conveniente una mayor actividad, los Estadísticos habíamos estado presentes expresando nuestro pensamiento desde el primer momento, particularmente desde la Audiencia Pública en el Senado. En ese punto señale que era muy importante que se reconociera que la destrucción del INDEC era un daño al patrimonio cultural del país, al registro básico del ser y el quehacer de los argentinos que hoy es un invalorable recurso para la acción, y al mismo tiempo conserva para la historia la imagen de nuestra vida cotidiana, que de otra manera se esfuma y pierde en el tiempo.

La Comisión Bicameral resolvió que se lleven a cabo reuniones semanales de análisis y discusión con representantes de los sectores académicos, productivos y sociales. Además cada aparición de índices manipulados, será acompañado de manifestaciones que repudien esa práctica y contribuyan a esclarecer en la sociedad los efectos nocivos de la misma.       

 

10 septiembre 2007

A RECONOCIMIENTO DE PARTE

A reconocimiento de parte, relevo de pruebas

 

Todos estamos impresionados por lo ocurrido durante  este año en el INDEC. Las alteraciones producidas en los procedimientos de cálculo del IPC han sembrado dudas en todo el tablero de mediciones económicas y sociales. Se multiplican las expresiones de condena, afirmando que una sociedad moderna no puede carecer de un sistema de información  confiable, que provea a los actores sociales información relevante, oportuna y precisa de las principales variables socioeconómicas.

Está fuera de discusión que de esta crisis deberá surgir un nuevo régimen legal que establezca el marco necesario del sistema requerido por el país y nuestra forma de Gobierno. Por ejemplo que reconozca el  rol del Congreso en esta materia, ignorado totalmente por la ley 17622, como consecuencia de su origen histórico, bajo la influencia del "onganiato" de fines de los 60, que respete el trabajo técnico que requieren las encuestas, censos e índices y formule las bases del código ético que debe imperar en las prácticas estadísticas.

Nadie niega la torpeza con que se ha procedido al alterar la marcha de una institución como el INDEC, que es un patrimonio cultural del país. Como el Museo Histórico Nacional, las Universidades o la Biblioteca Nacional. De la misma naturaleza y de similar importancia.

Pero mientras diferentes sectores políticos, intelectuales, centros de estudio, organizaciones profesionales se mantienen en vela, custodiando el preciado valor de los registros que dicen como hemos sido y como somos, hay un fenómeno que atraviesa a la sociedad, en su tejido más sensible y que requiere inmediata atención.

Los sondeos electorales, ha sido motivo de diversos y variados análisis. Las más disímiles expresiones se han escuchado. Pero el hecho concreto y cierto es que sus resultados adolecen de una imprecisión rayana en obscena torpeza. Y todos los resultados van acompañados de atrevidas explicaciones, como corresponde a los jugosos presupuestos que cobran, pero siempre a posteriori, después de los hechos.

Tenemos algún conocido "consultor" que argumentó que de no lograr ciertos resultados, perdía sus clientes  hasta el otro que quiere encubrir su incapacidad declarando enfáticamente que el método de las encuestas, que el ofrece, por el cual cobra y que cuando "acierta" no disimula el orgullo que le provoca su gran habilidad, "no puede medir ciertos fenómenos".

Dejemos en claro algunos puntos. Es un hecho reconocido que la medición de opiniones no es un proceso simple. Es sumamente complejo el relevamiento y evaluación de las respuestas. Por ese motivo se han desarrollado diversos métodos para interrogar a la gente, teniendo en cuenta las condiciones en que debe hacerse esto. También se ha estudiado la contribución que hacen diversas componentes a los errores que se observan, que se agrupan bajo el concepto de errores que no son ocasionados por el empleo de muestras. Se trata de errores que persisten aunque hagamos un censo exhaustivo.

Por eso sorprende que empresarios que tienen una larga trayectoria como proveedores de información a los políticos, se sigan aferrando a una definición restringida del error, que está solamente asociada al tamaño muestral. Y ni siquiera esa medida que utilizan es la correcta en muchos casos, porque presupone una forma de muestreo conocida como simple al azar, que no corresponde al procedimiento efectivamente seguido.

La investigación social seria tiene una gran complejidad y en consecuencia, resulta altamente costosa, lo que obstaculizaría su estricto desarrollo en forma comercial. Ahora bien, la pregunta es, ¿cuánto se puede sacrificar del rigor de las mejores prácticas? ¿Cuándo los resultados obtenidos, pierden el sustento que una metodología rigurosa les puede prestar?

Si se abandonan algunas características de los diseños recomendables, por razones de costo o tiempo, se deberá ser claro al respecto, y antes, no después, deberá mencionarse cual es el precio que se pagará por ese abandono.

Por ejemplo, una información que no se divulga y posiblemente no se registra tampoco, es la proporción de respuestas faltantes (missing), como consecuencia de rechazos, errores de listado, ausencia del entrevistado, etc. No he visto que ningun informe se refiera a este aspecto, que no es menor, considerando que la tasa de no respuesta presencial, en los grandes centros urbanos orilla el 50%. Las encuestas telefónicas deben también explicar como se manejan los contactos fallidos, las causas y las acciones seguidas. No puede suponerse ligeramente que los que no contestan tienen la misma conducta que los que contestan. ¿Por qué entonces no contestan? ¿No es esa una diferencia bastante importante? No es lo mismo una muestra de la población que contesta, que una muestra de la población objetivo

El diseño, ejecución y control de una encuesta, es un trabajo técnico, que requiere conocimientos teóricos muy especializados y gran experiencia práctica. A los efectos de permitir la evaluación de cómo se ha hecho la tarea, es necesario que se ofrezca información técnica de los procedimientos utilizados. La que  suele llamarse, en un alarde de simplificación "ficha técnica",  ha recibido gran atención en los últimos años, y su tratamiento se engloba bajo  la denominación de metadatos, es decir datos de los datos.

Es fácil comprender que las respuestas dependerán de las preguntas que se hagan. Las preguntas pueden formularse de distintas maneras y cada manera, provocará matices diferentes en las respuestas. Los datos deben ser acompañados por el cuestionario que se ha empleado y que los condiciona.

El encuestador, personal o telefónico, no es neutro. El influye, añadiendo una componente más al error total.

En ese contexto, el tamaño muestral ve relativizarse su influencia. Y en consecuencia, tampoco puede impresionar que se hable de 1000 líneas telefónicas, operando automáticamente, porque son el mejor escenario para que se produzca cualquier resultado.

El muestreo tiene ventajas sobre los procedimientos exhaustivos, porque permite tener un mayor control de cada unidad relevada, así como del comportamiento de los encuestadores. Si no se ejerce ese control, desaparecen las ventajas del muestreo. 

 Ahora bien, lo que esta en discusión es la sorpresa que les produce a los encuestadores la variación de las respuestas. Dicen como principal argumento, que a último momento se han producido corrimientos de uno a otro candidato, que ellos no podían prever. Sin embargo ¡se atreven a prever como van a votar los que dicen que están indecisos todavía!.

Entre el completamente decidido que se alinea con algún candidato de manera inconmovible y la duda persistente de otros que les impide cualquier definición firme, se despliega el ancho campo de quienes no se sienten atraídos definidamente por nadie, pero consideran las propuestas, la trayectoria, el carisma de varios competidores, como aceptables o mas o menos atrayentes, según la marcha de la campaña. Ese es un hecho, difícil de observar, pero innegable desde un punto de vista analítico.

Esa masa, puede tener un peso más o menos mayor y aparece bajo la respuesta contingente que dan en ocasión de ser preguntados por su preferencia. Preferencia que no cierra de ninguna manera la dinámica del proceso interior de                                     revisión y ponderación que llevan a cabo hasta último momento, cuando efectivamente voten. Numerosos estudios han demostrado que la variancia de respuesta existe y puede  tener gran importancia.

El tema es cómo puede la metodología mantener controlado ese factor para que no desvirtúe los resultados. Es decir cómo tratar con inteligencia los resultados, cómo hacer las preguntas necesarias, para que las estimaciones se sostengan en un proceso de reflexión y evaluación y no en un mero procedimiento automático.

Lo que se percibe en los descargos de los encuestólogos, es una apuesta a la tecnología, con la cual pretenden deslumbrar, o un reclamo pedante de sometimiento a sus arbitrariedades, inevitables si no se quiere caer resignadamente en la consulta del Tarot. Lo que les falta es el "know how" del "razonamiento organizado", que permite diseñar los instrumentos adecuados a los fines perseguidos.

Y no vale la pena tratar de separar el pronóstico de otros usos, porque en definitiva, toda encuesta solamente pronostica los valores posibles de la población a la cual investiga.

Buenos Aires, septiembre 10 de 2007.-

 

 

Hugo Oscar AMBROSI

hambrosi@gmail.com

28 agosto 2007

¿Es la democracia un abuso de la estadística?

 

Muchedumbres que marchan

Reflexiones sobre el INDEC y  las urnas.

 

Durante este año, cuando el 29 de enero la nombraron a Paglieri en el IPC,  comenzó a desarrollarse una odisea que tuvo como escenario el INDEC, donde la semana pasada los estoicos defensores de la plaza, aceptaron un arreglo que aumenta la preocupación sobre el desenlace final de ese enfrentamiento.

En estos días comenzara formalmente la campaña electoral destinada a elegir Presidente y legisladores y parece un momento propicio para celebrar, como muchos mencionan,  los 24 años de democracia que hemos vivido desde 1983. ¡Que bueno es que el pueblo vote!

Sin ninguna duda, votar es esencial. Si no se produce ese acto elemental y multitudinario, la democracia no funciona. Sin duda que votar es necesario.

¿Pero es suficiente? ¿Para qué se vota? Para elegir entre distintas propuestas y diversos candidatos. ¿Cómo surgen esas  propuestas y esos candidatos? ¿En que forma se elaboran las ideas y los proyectos que configuran la plataforma de pensamiento de cada propuesta? ¿Cómo se preparan y llegan a ser candidatos los hombres que deberán llevar adelante esa plataforma?

Dicho de manera directa, los ciudadanos antes de votar, ¿tienen alguna oportunidad de participar en el proceso preparatorio que después se sintetiza en la elección de una boleta, entre otras tantas  en la mesa del cuarto oscuro?.

Para que pueda hacerlo de manera activa y crítica, necesita una preparación que solo puede dar la educación. Por eso la importancia fundamental de la escuela en el desarrollo del pensamiento crítico, independiente y creativo.

Pero además del pensamiento, es necesario contar con información sobre los hechos, las tendencias y las perspectivas que constituyen el estado actual de cosas, desde el que se parte. Los niveles, los ritmos y las relaciones entre los diferentes fenómenos naturales, económicos y sociales son los ladrillos que hacen factibles las proyecciones y las metas hacia se quiere dirigir el conjunto de la sociedad. Por eso importa tanto un sistema estadístico público independiente que proporcione a todos los ciudadanos los datos que permitan alimentar el pensamiento y sostener las opiniones.

Por eso es tan grave lo que pasa en el INDEC. Ese organismo, con todas sus flaquezas e imperfecciones, era un Instituto que durante décadas fuimos construyendo los argentinos. ¡Si, nosotros…entre todos!. No fue ni el Gral. Frío, ni el Dr. Calor, ni la inquieta Senadora Humedad, ni tampoco el silencioso Diputado Otoño y mucho menos el Secretario Oscuro, los que hicieron esa obra

¿Por qué es de todos nosotros?. Porque durante años y años, las familias, los comercios, los profesionales, los mismos gobiernos, fuimos aportando datos y mas datos, con los censos, las encuestas, los registros, que se fueron atesorando en las bóvedas digitales de los bancos de datos del INDEC. Provincias y municipalidades contribuyeron con sus propios valores.

¿Y como se pudo hacer eso? Simplemente porque a lo largo de los años se fue afianzando un vinculo de confianza en el uso discreto y respetuoso de los datos por parte del INDEC, que demostró en reiteradas oportunidades, que era un celoso custodio de la privacidad de sus informantes, la que se guardaba tras la muralla protectora del secreto estadístico.

Se podrá objetar, con múltiples ejemplos del campo económico, que esos temas son demasiado complejos y muy técnicos. Si se toma ese camino, se resuelve simplemente que solo algunos califican para opinar en la formulación de los proyectos y entonces el votante queda convertido en un autómata destinado a apostar  su voto, sobre inexplicables y abstrusas formulas, fuera de su comprensión.

Y así el emotivo espectáculo de las muchedumbres que marchan, armadas solo con su identidad, hacia el comicio, se convierte en una burda parodia, vacía de contenido, pero sobre todo, ausente de esperanza...

Porque el informante no es un participe frívolo en un proceso que le es ajeno, sino un protagonista central del éxito o del fracaso de la estadística.

Como en el comicio, el informante estadístico siempre podrá dar una respuesta, pero la calidad de la misma dependerá de la información que tenga y de la confianza que sienta.

En consecuencia, ¿cómo podemos decir que anda muestra democracia, que se acerca orgullosa a sus 24 años corridos de actividad ininterrumpida? Pues anda como nuestra educación y nuestro sistema de información, como nuestras costumbres y valores. Necesita un esfuerzo sostenido para mejorar y fortalecer sus cualidades republicanas, que no brillan demasiado   

 

 

¿Es la democracia un abuso de la estadística?

Muchedumbres que marchan

 

Durante este año, cuando el 29 de enero la nombraron a Paglieri en el IPC,  comenzó a desarrollarse una odisea que tuvo como escenario el INDEC, donde la semana pasada los estoicos defensores de la plaza, aceptaron un arreglo que aumenta la preocupación sobre el desenlace final de ese enfrentamiento.

En estos días comenzara formalmente la campaña electoral destinada a elegir Presidente y legisladores y parece un momento propicio para celebrar, como muchos mencionan,  los 24 años de democracia que hemos vivido desde 1983. ¡Que bueno es que el pueblo vote!

Sin ninguna duda, votar es esencial. Si no se produce ese acto elemental y multitudinario, la democracia no funciona. Sin duda que votar es necesario.

¿Pero es suficiente? ¿Para qué se vota? Para elegir entre distintas propuestas y diversos candidatos. ¿Cómo surgen esas  propuestas y esos candidatos? ¿En que forma se elaboran las ideas y los proyectos que configuran la plataforma de pensamiento de cada propuesta? ¿Cómo se preparan y llegan a ser candidatos los hombres que deberán llevar adelante esa plataforma?

Dicho de manera directa, los ciudadanos antes de votar, ¿tienen alguna oportunidad de participar en el proceso preparatorio que después se sintetiza en la elección de una boleta, entre otras tantas  en la mesa del cuarto oscuro?.

Para que pueda hacerlo de manera activa y crítica, necesita una preparación que solo puede dar la educación. Por eso la importancia fundamental de la escuela en el desarrollo del pensamiento crítico, independiente y creativo.

Pero además del pensamiento, es necesario contar con información sobre los hechos, las tendencias y las perspectivas que constituyen el estado actual de cosas, desde el que se parte. Los niveles, los ritmos y las relaciones entre los diferentes fenómenos naturales, económicos y sociales son los ladrillos que hacen factibles las proyecciones y las metas hacia se quiere dirigir el conjunto de la sociedad. Por eso importa tanto un sistema estadístico público independiente que proporcione a todos los ciudadanos los datos que permitan alimentar el pensamiento y sostener las opiniones.

Por eso es tan grave lo que pasa en el INDEC. Ese organismo, con todas sus flaquezas e imperfecciones, era un Instituto que durante décadas fuimos construyendo los argentinos. ¡Si, nosotros…entre todos!. No fue ni el Gral. Frío, ni el Dr. Calor, ni la inquieta Senadora Humedad, ni tampoco el silencioso Diputado Otoño y mucho menos el Secretario Oscuro, los que hicieron esa obra

¿Por qué es de todos nosotros?. Porque durante años y años, las familias, los comercios, los profesionales, los mismos gobiernos, fuimos aportando datos y mas datos, con los censos, las encuestas, los registros, que se fueron atesorando en las bóvedas digitales de los bancos de datos del INDEC. Provincias y municipalidades contribuyeron con sus propios valores.

¿Y como se pudo hacer eso? Simplemente porque a lo largo de los años se fue afianzando un vinculo de confianza en el uso discreto y respetuoso de los datos por parte del INDEC, que demostró en reiteradas oportunidades, que era un celoso custodio de la privacidad de sus informantes, la que se guardaba tras la muralla protectora del secreto estadístico.

Se podrá objetar, con múltiples ejemplos del campo económico, que esos temas son demasiado complejos y muy técnicos. Si se toma ese camino, se resuelve simplemente que solo algunos califican para opinar en la formulación de los proyectos y entonces el votante queda convertido en un autómata destinado a apostar  su voto, sobre inexplicables y abstrusas formulas, fuera de su comprensión.

Y así el emotivo espectáculo de las muchedumbres que marchan, armadas solo con su identidad, hacia el comicio, se convierte en una burda parodia, vacía de contenido, pero sobre todo, ausente de esperanza...

Porque el informante no es un participe frívolo en un proceso que le es ajeno, sino un protagonista central del éxito o del fracaso de la estadística.

Como en el comicio, el informante estadístico siempre podrá dar una respuesta, pero la calidad de la misma dependerá de la información que tenga y de la confianza que sienta.

En consecuencia, ¿cómo podemos decir que anda muestra democracia, que se acerca orgullosa a sus 24 años corridos de actividad ininterrumpida? Pues anda como nuestra educación y nuestro sistema de información, como nuestras costumbres y valores. Necesita un esfuerzo sostenido para mejorar y fortalecer sus cualidades republicanas, que no brillan demasiado   

 

 

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