Una de las más conocidas frases de Kelvin está dedicada a la importancia de las mediciones en la ciencia. “ Medir es conocer” decía y no le faltaba razón. También dijo “ Si no lo puedes medir, no lo puedes mejorar”.
Es posible que una de nuestras grandes limitaciones como País sea nuestra debilidad en la medición. Tomemos cualquier ejemplo, digamos el desempleo.¿Cuanto es? ¿Ha aumentado o disminuido?. Pues curiosamente la respuesta es “depende”, depende de a quién le preguntes. Dicen incluso que hasta se alteró la tradicional forma de medición del desempleo para mejorar los resultados.
La buena medición para un científico es el acercamiento a la verdad y al real conocimento. Si la medición es mala estamos en el mundo de la mentira.Pero mucho peor y mucha más mentira se obtiene cuando el que va a medir algo altera intencionalmente el aparato o el sistema que usa para medir.
LORD KELVIN « Todos contra Chávez
Una Estadística para la gente. Inolvidable Discepolin. Al nivel social, nuestro universo político está poblado exclusivamente por mitos y monstruos; Todo lo que contiene es absoluto y entidades abstractas.
31 diciembre 2012
30 diciembre 2012
Nada que envidiarles a los héroes homéricos
Nada que envidiarles a los héroes homéricos
El coraje de un semidiós como Hércules que, entre sus trabajos, debió limpiar los inmundos establos del rey Augías -jamás higienizados- debe cultivar el argentino urbano que suele toparse con cúmulos de basura a su paso.
El coraje de un semidiós como Hércules que, entre sus trabajos, debió limpiar los inmundos establos del rey Augías -jamás higienizados- debe cultivar el argentino urbano que suele toparse con cúmulos de basura a su paso.
23 diciembre 2012
Ficción y realidad
Perfil.com | Edición Impresa | Ficción y realidad
Se nos presenta así a los argentinos un panorama que nos es familiar: un entorno presidencial que establece una espesa muralla de ficción, cimentada esta vez con un relato. Quizás la expresión más emblemática de esta ficcionalización de la política por parte de un poder que parecía no encontrar limitaciones sea el “vamos por todo” reiteradamente empleado por la Presidenta. Y lo que hace patente esta vez la dificultad para distinguir ficción y realidad es, precisamente, que mientras la realidad está erigiendo más y más límites, el discurso presidencial (y el de sus acompañantes) se ajusta más y mas al relato, y otro tanto ocurre con sus acciones
Se nos presenta así a los argentinos un panorama que nos es familiar: un entorno presidencial que establece una espesa muralla de ficción, cimentada esta vez con un relato. Quizás la expresión más emblemática de esta ficcionalización de la política por parte de un poder que parecía no encontrar limitaciones sea el “vamos por todo” reiteradamente empleado por la Presidenta. Y lo que hace patente esta vez la dificultad para distinguir ficción y realidad es, precisamente, que mientras la realidad está erigiendo más y más límites, el discurso presidencial (y el de sus acompañantes) se ajusta más y mas al relato, y otro tanto ocurre con sus acciones
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