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09 enero 2016

Urgente vs. Importante



Que el apagón del INDEC no impida ver lo importante: el carácter federal del sistema estadístico.


Dr. Hugo Oscar Ambrosi


Tampoco puede cambiar las cosas, una ley de estadística aislada de un programa político, comprometido y participativo, con metas claramente definidas. Una ley de estadística amplia y moderna, debe ser código y agenda de trabajo, estandarte y garantía de la acción colectiva.

Clarín, el 31 de enero de 2007, publicó: “La historia, en estos casos, la escriben los que miden.”, en ocasión del combate final por la toma del INDEC. Ayer, casi 9 años después, se publicó el decreto 55/2018, que declara la Emergencia Estadística. O como se está diciendo, el “apagón estadístico”. Para reparar el gran desaguisado
En aquella fecha se separaba de sus funciones a la Directora del Índice de Precios, que hoy pasó a revistar como Directora Técnica del INDEC.
El periodista llamó a esas escaramuzas una fase de una guerra atípica, que se libra sobre bases de datos, ponderadores y otros elementos estadísticos: la puja entre el Ministerio de Economía y el INDEC.
Si se lee el decreto 55, se encuentra en el cuarto párrafo de los considerandos la frase, que justificando la decisión dice: “suministrar información estadística suficiente y confiable en temas particularmente sensibles como precios al consumidor, producto bruto interno y comercio exterior”.  El Ministro no enfrenta al INDEC, desprestigiado y decadente, pero reserva las urgencias solamente para su territorio.
¿Acaso no estamos urgidos por conocer la realidad de la salud, de la educación, del empleo?  No se reconoce todavía que el Censo 2010, además de violar la Constitución por  su fecha, dio sobrados indicios de fallas. Resulta difícil pensar en basar una política social seria sobre esos datos.   
Está fuera de discusión que el Ministro necesita las cifras como guía de su gestión. Es lo urgente. Pero no es todo. Y menos aún es todo lo importante.
Siguiendo la  metáfora bélica, la emergencia estadística  es una medida para enfrentar la caótica situación encontrada en el INDEC. Tácticamente corresponde suspender algunas normas, para poner orden y tomar posesión de esa plaza fuerte.
Pero eso no es todo. ¿Cuál es la estrategia de mediano y largo plazo? ¿No tiene que estar la táctica contenida en una visión de los objetivos y metas de mediano y largo plazo? Si no se sigue un orden que establezca lo importante, como guía para priorizar las urgencias, el apuro puede afectar negativamente los  objetivos importantes.
Por ejemplo el artículo 1, declara dentro del alcance de la emergencia estadística al Sistema Estadístico Nacional (SEN)[1], que  está integrado por los servicios estadísticos de los Ministerios y Secretarías de Estado, los servicios estadísticos de los Comandos en Jefe de las Fuerzas Armadas, los servicios estadísticos de organismos descentralizados de la Administración Nacional, los servicios estadísticos de las Empresas del Estado, los servicios estadísticos de los gobiernos provinciales, los servicios estadísticos de los gobiernos municipales,  los servicios estadísticos de las reparticiones autárquicas y descentralizadas, provinciales y municipales, los servicios estadísticos de las empresas provinciales y municipales y los servicios estadísticos de los entes interprovinciales.
¿Qué efecto concreto tiene el Dto. 55/2016 sobre esos componentes del Sistema Estadístico Nacional?   ¿Se modificarán sus estructuras, se revisaran sus plantas de personal? Si como resulta imaginable no fuera así, ¿cuáles serían las consecuencias?
Las direcciones de Estadística de San Luis y de la CABA,  son parte del SEN. Les alcanza también el Decreto 55. ¿Con que objeto?
La actividad estadística ha sido delegada por las provincias a la Nación, solamente en el caso especial del Censo Nacional de Población (Art. 47.- Para la segunda Legislatura deberá realizarse el censo general, y arreglarse a él el número de diputados; pero este censo sólo podrá renovarse cada diez años). En todas la otras materias, corresponde a las provincias el derecho a hacer las estadísticas que crean convenientes. Gracias a eso, hoy se cuenta con los índices de San Luis y de la CABA.
En resumen, la declaración de la Emergencia Estadística, constituye un paso menor en términos de los cambios necesarios, como describiéramos anteriormente[2]
El balance de los primeros días de gestión ha puesto en evidencia un Sistema Nacional de Estadística real, concreto y vital, que ha proporcionado los recursos iniciales para la reconstrucción. No solamente los índices provinciales mencionados antes. También el trabajo del sector privado ha mantenido una ventana abierta a la observación de la realidad. Esa fue la batalla que ganó Todesca y cuyos galardones luce en sus funciones actuales.
Es justo entonces esperar que se tenga en cuenta esa realidad preexistente, cuando se rediseñe el modelo de red de información estadística que le sirva al país y a la democracia.
La Capital publicaba en 2009:  “Tampoco puede cambiar las cosas, una ley de estadística aislada de un programa político, comprometido y participativo, con metas claramente definidas. Una ley de estadística amplia y moderna, debe ser código y agenda de trabajo, estandarte y garantía de la acción colectiva.
No basta con un mero recetario, con un compilado de fórmulas recomendables. ¿De qué puede servir tomarle regularmente la fiebre, si no sabemos que tiene el paciente ni que tratamiento darle?
En una sociedad encaminada hacia el futuro, la estrategia nacional de desarrollo estadístico debe establecer sus prioridades siguiendo las metas de la estrategia de desarrollo humano adoptada. Por ejemplo, los objetivos de desarrollo del milenio.
Para saber dónde estamos, es necesario que la estadística haga su tarea. La estadística no sólo sirve para predecir el futuro. Fundamentalmente es una herramienta para producirlo. Por esa razón, un sistema restringido a ocuparse de indicadores, índices, tasas y porcentajes, será siempre inadecuado para el desarrollo y funcionamiento de una sociedad democrática” [3]








[1] Art 4 ley 17622.
[2]  http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2015/12/edicion_2585/contenidos/noticia_5110.html#st_refDomain=www.facebook.com&st_refQuery=
[3] http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2009/9/edicion_327/contenidos/noticia_5324.html

28 diciembre 2015

El bibliotecario argentino y la tradición | Internacional | EL PAÍS

El bibliotecario argentino y la tradición | Internacional | EL PAÍS



“Creo que nuestra tradición es toda la cultura occidental, y creo
también que tenemos derecho a esa tradición”, dijo, aquella tarde,
Borges.


Desde su silla Alberto Manguel, un intelectual acostumbrado a la
mezcla, a la diversidad, al diálogo, podrá retomar, tras años de
monólogos y nacionalismo, aquella idea tan revulsiva de la tradición:
que nada de lo humano tiene por qué sernos ajeno.

26 diciembre 2015

POSMODERNISMO

http://vignette3.wikia.nocookie.net/inciclopedia/images/e/ee/Silla.jpg/revision/latest?cb=20090613020255 
¿Qué ve acá? Bueno, aunque es más que obvio que es una mesa mal hecha, hay personas raras que ven otra cosa, de acá el origen de la corriente.

21 diciembre 2015

Estadísticas: Jerarquizar a los funcionarios. La Capital, 20-12-2015.


Club Político Argentino

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Estadísticas: Jerarquizar a los funcionarios

Hugo Oscar Ambrosi*

Nunca dirigió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) un profesional estadístico, a pesar de que en 1948 se creó en la Universidad del Litoral, en Rosario, la primera carrera universitaria de estadística entre los países que hablan español.

Eso ocurrió 20 años antes de que se sancionara la ley 17.622, aún vigente. Llama poderosamente la atención que se formen profesionales y después no se confíe en ellos para dirigir las áreas correspondientes. Qué pasaría si lo mismo ocurriera en el terreno de la ingeniería, medicina o abogacía.

Estamos en el comienzo de un proceso de reparación de las estadísticas públicas. Ha formado parte de las primeras declaraciones, la intención de reponer a los empleados que fueron perseguidos por el gobierno saliente. Eso es justo y merecen nuestro agradecimiento, porque mantuvieron viva la protesta. En esos términos se entiende la designación de Graciela Bevacqua como directora técnica.

Sin embargo, ¿qué se piensa hacer con los estadísticos, que nunca fueron considerados adecuados para tomar decisiones? No hablo de estadísticos que trabajaron en Indec, como yo mismo lo hice alguna vez. Ahí hubo muchos. Estoy hablando de ser número uno, de dirigir el barco, de empuñar el timón.

Tal vez ocurra que no tienen el "perfil político", que parece ser la clave para "hacerse cargo". Pero qué jóvenes van a querer comprometerse, añadiendo a su vocación profesional la vocación del servicio público, si no hay ningún camino que lleve al encuentro de las dos, si no hay modelos que se quieran emular. Ese círculo vicioso va alejando cada vez más las energías creativas y el entusiasmo de los jóvenes de un camino político, que se enriquecería con su aporte para que se pueda hablar de una nueva política, basada en la evidencia.

Es necesario poner a cargo a personas que tengan el oficio, que sepan que hacer. No que apliquen recetas, sino que tengan el método para resolver problemas en tiempo y lugar. Eso plantea el desafío de controlar su actividad, evitando la arbitrariedad que puede resultar de un saber especializado y exclusivo. Pero eso no lo vamos a descubrir viendo trabajar a los estadísticos. Eso es lo que hubo que hacer con los médicos, los abogados, los ingenieros y otras profesiones.

La vigilancia entre pares, el rigor de un código de ética y manuales de buenas prácticas son algunos instrumentos que aseguran que a partir de una formación adecuada y los exámenes de competencia correspondientes, alguien se pueda hacer cargo de la salud de los pacientes, de los intereses de los litigantes o de dictaminar en un juicio, de las obras públicas o privadas, por ejemplo.

Las identidades en nuestra época se diluyen. Pero los límites que se derriban, dan lugar a otros. Tal vez este cambio de piel que significa la época nueva que se anuncia, sirva para aprovechar una capacidad propicia para renovar relaciones y acuerdos. La contribución que la estadística puede hacer es crítica para que la renovación del discurso y el debate político. Los medios están, falta como suele decirse, la "decisión política", que confío que aparezca y convoque a quienes tiene que convocar.

¿CAMBIOS? Siguiendo atentamente los anuncios del gobierno electo, pongo especial atención a todas las referencias que se van haciendo a las necesidades de información, y al daño infligido al sistema estadístico especialmente a partir de enero de 2007, culminando un proceso que había comenzado antes.

Las autoridades electas señalan repetidamente la necesidad de reconstruir la confianza y mejorar las relaciones personales que fueron especialmente perturbadas por la acción consciente del gobierno saliente. Ese paso es imprescindible para alcanzar un clima de cooperación que permita afrontar los grandes desafíos que plantean la pobreza, el narcotráfico y el mejoramiento institucional.

El peor enemigo de la confianza es la mentira. Y el Indec fue convertido en una fábrica de mentiras. La existencia de las estadísticas es "una cuestión de confianza" y padecen especialmente el ataque de las mentiras. La confianza sostiene la credibilidad y esta permite el uso compartido de la información, como base de negociaciones y acuerdos.

¿Qué hacer frente a las ruinas del viejo servicio estadístico? Ese servicio fue diseñado a fines de los 70, y además de responder a las condiciones tecnológicas y culturales de la época, tuvo la impronta política imperante entonces, más en la práctica que en la letra. Tuve la oportunidad de conversar entonces con los miembros de la comisión redactora integrada por los profesores Bula, Dieulefait y Toranzos, que me distinguieron con su amistad. El espíritu que ellos quisieron insuflar al proyecto, careció de reaseguros institucionales y fue traicionado con los años.

¿Vale la pena entonces querer reconstruir el Indec sobre esas bases? El fuerte federalismo que debía prevalecer (Constitución Nacional art. 121) se fue diluyendo con el tiempo. La calificación profesional no tuvo respaldo en el organismo nacional que produjo el empobrecimiento técnico del servicio en su conjunto.

Finalmente, y tal vez lo más grave, la falta de participación social en la estrategia de desarrollo estadístico, por la ausencia de un Consejo Nacional de Estadística, dejó al arbitrio del poder de turno en reiteradas ocasiones, el rumbo del servicio estadístico nacional.

Ese proceso, siguió un declive constante, a veces más rápido que otras, que llevó al derrumbe provocado en 2007. Cuando la segunda guerra destruyo el aparato productivo de Alemania y de Japón, estos países lo reconstruyeron y naturalmente sus nuevas plantas fueron más modernas que las que tenían otros países que no habían sufrido el mismo daño. Eso les dio ventajas y progresaron rápidamente.

Creo que debemos tener el coraje de aprovechar la oportunidad de darnos un sistema acorde con el "estado del arte". En los 70 la era de la información apenas se insinuaba. Hoy estamos sumergidos plenamente en ella.

El gran desafío es arquitectónico. Hay que trazar los planos y levantar las estructuras que cobijen todos los recursos que sirvan para que la sociedad desarrolle sus actividades y los ciudadanos participen del gobierno de la misma. Una especie de "Sagrada Familia" de la modernidad. Una obra para construir a través de los tiempos, evolutiva, testimonial y educativa.

Volviendo a los pasos a dar, desde donde estamos, hacia el objetivo final, hay un aspecto básico que no he visto reflejado en ninguna declaración. Se reconoce que la información está desquiciada, que es necesario construir confianza, pero no se hace visible como entidad de poder al servicio estadístico. Para que quede claro, la cabeza de las estadísticas, debe ser un ministro, que participe de las reuniones de Gabinete.

Se habla de la autonomía del Indec, pero se ignoran los riesgos de aislarlo de las decisiones; se proclama su objetividad, excediendo los límites de lo técnico y neutralizando el juego dinámico de una sociedad diversa; se menciona el federalismo sin resolver las tensiones entre la autonomía y la necesaria convergencia en la virtualidad de los medios modernos. Se habla de datos pero no se habla de la habilidad para manejarlos. Se habla de profesionalización pero no se tienden puentes con el sistema educativo que acoplen la oferta y la demanda.

Es necesario dejar sentado que el servicio estadístico es del Estado. Involucra directa y fuertemente al Legislativo y al Ejecutivo. Debe estar anclado en esos dos poderes, como única forma de que sirva a la república federal desde las leyes, a través de la administración, con eficacia, eficiencia y economía de medios. Y derramando su acción a lo largo y lo ancho del país, a tono con las condiciones y demandas locales, sin perder, como en la banda de jazz, la capacidad de armonizar en el conjunto nacional.

*Socio del CPA.

La Capital, 20-12-2015.



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