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14 junio 2017

Sobre la educación o el diálogo entre el maestro y los alumnos



La Escuela se encuentra sobre el eje enseñanza-aprendizaje. O, dicho de otra manera, es el lugar del diálogo entre el maestro y los alumnos.
La enseñanza puede referirse a la transmisión y critica de los conocimientos disponibles o a la adquisición de instrumentos adecuados para el descubrimiento de nuevos conocimientos. Según sea el énfasis el proceso será más conservador o más innovador.
Al mismo tiempo, según donde se ponga el punto de equilibrio, recibirá mayor atención lo que tenga que decir, contar, transmitir el maestro, o bien el trabajo, la actividad, que tengan que hacer los alumnos.
Esa distribución de funciones también plantea la diferencia entre el protagonismo del maestro y la forma social con la que los alumnos participan. Esa asimetría se fortalece también, o mejor dicho cambia, según sean los recursos disponibles.
En tiempos de la transmisión verbal de los conocimientos, el maestro tenía una gran preeminencia que conservaba siempre, dando lugar a un vínculo entre generaciones que otorgaba gran importancia a la experiencia. El libro comenzó a cambiar esa dependencia de la narración verbal y fueron posibles la enseñanza y el aprendizaje asincrónicos. 
Actualmente, tanto docentes como alumnos pertenecen a diversas redes, a través de las cuales reciben diversos tipos de información. Si a esto se le agrega el gran desarrollo de los aspectos visuales en las comunicaciones, nos encontramos en un escenario desafiante, que demanda nuevos medios que permitan asimilar e interpretar la corriente de novedades.
Esta fragmentación de la experiencia, que trasciende las paredes del aula y aún las del mismo sistema educativo, señala la urgencia de dotar a los alumnos, lo más temprano posible, de herramientas que le permitan administrar por sí mismo la abundante riqueza de estímulos que le llegan por diversos medios, y de criterios de interpretación y de valoración de los mismos.
En primer lugar, resulta evidente que el proceso de actualización a través de las distintas redes, es simultáneo, multidimensional y multimedial. En ese contexto, el lenguaje continuo, lineal, central en la estructura del libro, no basta para expresar los hechos. La televisión primero (uno a muchos) y ahora los teléfonos celulares (muchos a uno / uno a muchos) han convertido la imagen, lo visual, en el eje central de las comunicaciones.
Es necesario entonces el desarrollo de habilidades en un medio caracterizado por el acceso distribuido (cada uno accede a lo que quiere cuando quiere) a una oferta ampliamente diversificada en términos de formato.
A este hecho debe sumarse la necesidad de conservar la capacidad operativa que requiere la misma tecnología. Podríamos decir que la dimensión analógica que aparece como forma de comunicar la complejidad, de ninguna manera excluye la disciplina analítica del mundo digital. La atención oscila entre las relaciones entre conjuntos y las correspondientes a los elementos constituyentes de los mismos.
La estadística que reconoce antecedentes ya desde la antigüedad, en la forma de diversos recuentos o censos, desde el siglo XVIII ha seguido un desarrollo paulatino que a partir del siglo XX la convertido en una componente característica de nuestra época.
El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones han sido las bases de una transformación muy profunda de la estadística. En primer lugar ha pasado de desenvolverse en un ambiente de escasez a desembarcar en otro de abundancia, que aportan sus propios problemas a los ya conocidos.
La estadística se ha ocupado desde siempre de las características y el comportamiento de los conjuntos. Desde el principio se ha ocupado de definir característica de los conjuntos, de la que se vale para describirlos y al mismo tiempo calificar a los elementos individuales componentes.
El procesamiento de datos ha permitido hacer esto con rapidez y eficacia. Los promedios, medidas de posición, de dispersión y concentración, las correlaciones, se obtienen fácilmente desde una planilla de cálculo.
Sin embargo, el mayor avance, el que incorpora un lenguaje nuevo a la comunicación social, es la capacidad de convertir la información digital, numérica, en una gran diversidad de formas gráficas.
De esa manera, los conjuntos de datos se hacen visibles y en consecuencia resulta posible su cotejo, comparación y clasificación, mediante el solo recurso de la forma que los expresa.
Detrás de un gráfico estadístico hay una gran máquina y muchos sofisticados procedimientos que son transparentes para el que observa el resultado. Esto quiere decir que mientras durante mucho tiempo nos hemos preparado para hacer funcionar esa máquina y para diseñar nuevos procedimientos, hoy surge una nueva demanda que es ni más ni menos que la de ampliar la capacidad de lectura a ese repertorio de nuevos símbolos, que estamos en condiciones de producir. Preparar lectores para un nuevo lenguaje.
Esta situación parece encarnar muy claramente el pensamiento que expusieron H. G. Wells a comienzos del siglo XX y S.Wilks en 1950 cuando, usando las palabras de este último, anunciaron: “Llegará el día en que saber estadística será tan importante como leer y escribir para el ejercicio de la ciudadanía”
Resulta también muy importante señalar, que ese cambio de paradigma se completa mediante la capacidad de simular los comportamientos azarosos, mediante la selección de un gran número de muestras. Esto permite verificar experimentalmente, el origen de la incertidumbre de los procesos naturales y sociales, aceptando la presencia constante del riesgo en nuestras decisiones.
Con esas dos herramientas: la visualización de información y la experimentación simulada, se puede pensar en otra secuencia de aprendizaje. Ambas cosas se pueden hacer sin mayores exigencias previas, sin mayores cálculos. Como se adquiere el manejo de una tablet o de un teléfono celular.  O el manejo de un auto, sin penetrar en las cuestiones de ingeniería que lo hacen posible.
Ese paso es fundamental, porque permite poner en práctica, muy temprano, el intercambio de información con otros y con el ambiente, natural y social. Se ponen las bases de una cultura de la evidencia, de las hipótesis y de la incertidumbre, que debe acompañar a lo largo de la vida.
Otro eje es el de la recolección de datos. Las distintas materias provocaran diferentes desafíos para reunir datos de interés. Y esa experiencia de contacto con la realidad y con el proceso de medir, tiene un gran potencial formativo. Recordemos que la teoría de los errores de medición es una las fuentes originales de la estadística.
Los tres ejes mencionados: visualización, simulación y medición, constituyen una guía para la incorporación del proceso de “alfabetización estadística”, en la organización de la educación sistemática, en sus distintos niveles.
Buenos Aires, junio 14 de 2017




06 junio 2017

Educación en Argentina

Estado de la discusión  

Se plantea en este momento un debate sobre los contenidos y formato que debería tener un programa de mejoramiento de la educación en la Argentina.
Se enumeran diferentes aspectos que sería necesario tener en cuenta en la formulación de un plan General de educación.
Algunos especialistas mencionan por ejemplo los siguientes aspectos:
1.     manejo del lenguaje lectura y escritura
2.     razonamiento lógico
3.     aspectos sociales y emocionales
4.     forma de expresión gráfica y artística
Sin embargo, teniendo en cuenta la situación de partida y la importancia que tiene el proyecto educativo en un proceso de recuperación de la Argentina, resulta conveniente referirse a un nivel estratégico más general y amplio que el que resulta de la enumeración de los objetivos mencionados antes, teniendo especialmente en cuenta la experiencia vivida.
En ese sentido, resulta oportuno volver sobre el pensamiento de Piaget que constituye un completo programa de acción para el desarrollo y la superación, mediante la educación:
ü  La principal meta de la educación es crear hombres capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente de repetir lo que han hecho otras generaciones: hombres creadores, inventores y descubridores.
ü  La segunda meta de la educación es formar mentes que puedan ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El peligro de hoy son las consignas, las opiniones colectivas, las corrientes de pensamiento hechas a medida. Debemos estar en condiciones de resistir individualmente, de criticar, de distinguir entre lo probado y lo que no ha sido comprobado. Por ello necesitamos alumnos activos que puedan aprender pronto a descubrir por sí mismos, en parte por medio de materiales que les proporcionamos; que   aprendan pronto a determinar qué es verificable y qué es simplemente lo primero que se le viene a la mente.
Las metas que plantea Piaget toman en cuenta tanto los aspectos personales de desarrollo humano como las cuestiones sociales de interacción que son afluentes de la calidad política de una sociedad.

¿Estadística puede hacerlo?

La pregunta entonces es: ¿existe algún pensamiento capaz de atravesar como un hilo conductor los objetivos enumerados más arriba, dándoles toda una unidad conceptual?
¿Cuál es el denominador común de las distintas actividades y formas de conocimiento y razonamiento?
¿Cuál es el instrumento de pensamiento novedoso, que de manera sorprendente se desarrolló y difundió a partir del siglo pasado y que hace alrededor de 4 décadas dio un giro espectacular, adoptando un nuevo paradigma?
Ese instrumento tiene el nombre poco “angelado” de ESTADÍSTICA. Y tal vez esa marca sea la causa de la poca y mala prensa que tiene.
Una definición insignificante, que responde plenamente al viejo paradigma en retirada, “orientado a las técnicas” dice que es “la ciencia que se ocupa de la recopilación, clasificación, análisis e interpretación de hechos numéricos o datos y que, por el uso de las teorías matemáticas de la probabilidad, impone orden y regularidad en agregados de elementos más o menos dispares".

Hora de grandes cambios

La Estadística ha estado sometida a discusión en los últimos años, como consecuencia del proceso de cambio de paradigma en curso.
Esos cambios descubren la naturaleza profunda de la Estadística, oculta durante largo tiempo por las dificultades y limitaciones del cálculo, la memoria y las comunicaciones, y revelada hoy por las nuevas herramientas tecnológicas.
La nueva experiencia de poder trabajar literalmente en contacto con los datos, hizo que hacia finales del siglo, se comenzara a prestar atención a:
·       el problema de la numeracy o alfabetismo numérico (valga la expresión)
·       y el de la enseñanza de la estadística
Esos dos temas, nos ponen frente al pronóstico que formulo S. Wilks en 1950, siguiendo el hilo de pensamiento anticipado por H.G. Wells en 1911:
Llegará el día en que el saber estadístico será tan importante para el ejercicio de la ciudadanía como leer y escribir
En la nueva constelación, los datos han dejado de ser elementos rápidamente esfumados en el seno de los modelos, para mantenerse en el centro de la escena, en un giro copernicano. El lenguaje, por obra de esa prevalencia de los datos, adquiere un rol de enorme importancia. Y todo gira motorizado por el poder de las TIC, que permiten desde visualizaciones insospechadas de los datos hasta formulaciones experimentales de la inferencia.

Más allá de los números

La cuestión de la estadística en la enseñanza no es hoy una cuestión solamente epistemológica, metodológica, sino ética y ontológica, que se replantea qué enseñar, cómo y a quienes.
¿Es acaso la alfabetización un saber especializado, accesible solo para algunos con determinada educación, ocupación, intereses o inclinaciones?
Una respuesta afirmativa, conduce inevitablemente a una sociedad estratificada, donde algunos califican por alguna de las razones mencionadas u otras que se puedan imaginar, mientras el resto, mayoritario como en toda situación elitista, permanecerá al margen, segregado de participar en los procesos reflexivos y en los debates en los que cada uno argumenta en favor de su posición, con la finalidad de alcanzar el consenso sobre las acciones a seguir como grupo o sociedad.
Ese razonamiento apoyado en el principio de inclusión social, condujo en su momento a proclamar la educación como principio universal. Saber leer y escribir era el pasaporte para el nuevo mundo de la sociedad democrática.
Porque no se trata de otra cosa, que de la lectura y la escritura. Con sentido amplio, pero, básicamente, lo mismo que adquirimos en la escuela primaria. Que desde Sarmiento fue para todos.

Otras miradas

Ahora hay que leer los nuevos lenguajes, que proliferan en esta edad llamada de la información, y reordenan los términos.
A tono con lo mencionado, siguen algunas definiciones informales de estadística, proporcionadas por varios estadísticos de renombre:
  • 1.     La ciencia del aprendizaje a partir de (o dar sentido a) Datos (J. Kettenring).
  • 2.     La teoría y los métodos de extracción de información de datos de observación para la resolución de problemas del mundo real (C. R. Rao).
  • 3.     La ciencia de la incertidumbre (D. J. Hand).
  • 4.     La ciencia interdisciplinar por excelencia (S. McNulty).
  • 5.      El arte de contar una historia con datos (L. Gaines).

Cada una de estas definiciones pone el acento sobre una dimensión de un concepto claramente polisémico.
 En 1 se privilegia la importancia de la experiencia (datos) en la adquisición del conocimiento de la realidad.
En 2, se destaca la importancia central de la información, en el tratamiento de problemas, del mundo real.
En 3, se identifican como objeto de la indagatoria, las manifestaciones del azar expresadas como incertidumbre, lo cual destaca su importancia en una sociedad que se identifica como sociedad del riesgo.
En 4, nos colocamos frente a un enfoque basado en los datos, que está presente en todos los campos que se proponen la validación de la experiencia.
En 5, los datos, de la mano de la estadística, participan de un lenguaje enriquecido con símbolos, iconos, gráficos, con el cual se tejen historias que los reincorporan a las dimensiones personales y sociales, en las que manifiestan los problemas y la incertidumbre señalados antes, interpretándolos a la luz del aprendizaje derivado de ellos.   
Los datos constituyen el tejido conectivo de la cultura, sobre la base de las redes que la tecnología ofrece como soporte.
La cuestión de la enseñanza de la estadística es hoy una cuestión abierta, que se replantea qué enseñar, cómo y a quienes.
Es importante desarrollar un marco moral en la educación, porque son muchos los pensadores que señalan que el avance de las nuevas tecnologías no solamente no ha solucionado los problemas fundamentales de la vida humana, sino que además ha provocado una profunda decepción.(Koestler 1959)
Anna Arendt, en la Condición Humana,(Arendt 1998) argumentó que el ingeniero o cualquier fabricante de cosas materiales, no es maestro de su propia casa; la política, situada sobre el trabajo físico, tiene que proporcionar la orientación.

¿Puede la Estadística articular un proceso a lo largo de los distintos niveles?

El mayor desafío es determinar cuándo es posible comenzar a manejar conceptos y operaciones estadísticas. Inmediatamente es necesario confirmar si la plasticidad de la Estadística, le permite acompañar las diferentes etapas de desarrollo.
En ese sentido, la epistemología genética (Piaget) proporciona las claves para responder ambas exigencias. En la estadística, como en la física, conviven lo real y concreto con lo simbólico y abstracto. 
Se debe tener en cuenta que la Estadística “como ciencia de los datos”, se refiere a objetos concretos, que se pueden manejar en la etapa llamada de preparación y organización de las operaciones concretas (se refieren a la realidad en sí misma y objetos tangibles que pueden ser manipulados y sometidos a experiencias). Esto significa que durante la escuela primaria (y aún antes) es posible ordenar, agrupar y clasificar datos estadísticos para confeccionar tablas de fenómenos estadísticos de una variable.
Esas agrupaciones se reflejarán también en forma concreta, tanto espacial como gráficamente.
Asegurado el acceso al mundo estadístico, desde muy temprano en el desarrollo, los pasos siguientes se irán regulando, según maduren las capacidades.
La otra idea central es la aleatoriedad, la incertidumbre, las probabilidades. En forma muy breve, y en línea con lo visto anteriormente, digamos solamente que hay indicios de que antes de los 7 años los niños ya identifican situaciones de mayor o menor probabilidad(Fischbein). Es un concepto que se deberá ir desarrollando a lo largo de las edades.

La clave siempre son los datos

El vínculo creado en las primeras etapas con los datos, deberá conservarse a lo largo del curso del aprendizaje, hasta los niveles más alto.
Los datos son el objeto mismo de la estadística. Las formulas y los modelos, giran en torno a los datos.
Eso nos lleva a que la enseñanza de la estadística debe ser distribuida. No debe ser acotada a una asignatura (matemáticas), que pondrá énfasis en sus aspectos simbólicos y abstractos.
Si queremos que ese saber constituya un eje cultural, es menester que todas las asignaturas participen en su aprendizaje. De esa manera se facilitará la creación de vínculos intelectuales, mediante las preferencias por los campos natural, o social, literario o artístico, además del matemático. Los diversos datos, los procedimientos de resumen,   representación y comunicación, serán los aglutinantes que vincularan a los estudiantes con alguna forma de la Estadística.
Si queremos que todos los alumnos califiquen alto en estadística, ningún profesor deberá permanecer ajeno a una dimensión central de nuestra sociedad.
Los profesores pueden encontrar gran ayuda en las redes sociales. Google, Wikipedia, YouTube, Amazon, Alpha, cambian radicalmente las relaciones con y el acceso a la información y a los recursos de cálculo y de representación.
El Sistema Estadístico deberá contribuir a la educación estadística, ofreciendo datos reales en formato accesible, en tablas, gráficos y mapas, herramientas digitales, foros de consulta y discusión y cursos.

Una política basada en la evidencia

EL camino señalado ayudará a que el acceso al mundo del trabajo sea más fluido.
¿Qué pasara con la ciudadanía y la política? Cabe esperar que el mismo proceso paulatinamente se refleje en las conductas ciudadanas y en las prácticas políticas.
La política, como actividad humana y social, tiene como fines esenciales promover y concretar el bienestar de todos los grupos sociales.
La evaluación permanente de la política es una actividad fundamental, sobre todo si se tiene en cuenta la solemnidad de los fines que pretende alcanzar.
Sin desconocer la vasta complejidad de la política, el conocimiento científico puede aportarle herramientas cruciales al disminuir la incertidumbre acerca de sus posibles resultados y una Política Basada en la Evidencia puede robustecer las posibilidades de promover y concretar el bienestar.
Pero la contribución más innovadora que puede producir una “cultura de los datos” es el impulso que la evidencia puede producir en los cambios de un sistema de discusión basado en la retórica tradicional, bajo el fuego constante de las falacias y una marcada incapacidad en consecuencia para encontrar criterios de validación de posiciones.
El método científico, del cual la estadística es el alma, con sus sistemas de verificación y juicios de pares, es, hasta ahora, la mejor herramienta para custodiar la verdad. (Bronowski)

Una ciudadanía crítica e informada, será sin duda, un valioso aporte a la política,  para “ser modernos”, parafraseando a Latour. 

13 octubre 2016

¿Cuánto vale el Censo de Población?


Dr. Hugo Oscar Ambrosi
hambrosi@gmail.com
Nadie hizo una oferta por el Censo. Ni en MercadoLibre. En cambio, el INDEC ha empezado a demostrar su interés por ese producto, diciendo cuanto nos va a cobrar para que tengamos el Censo. Y ojo, no se trata del precio final, sino solamente del anticipo que nos asegura la reserva para que cuando llegue el año 2020 podamos disfrutar de un día de censo, posiblemente allá por octubre, más o menos por esta época del año.
Este año los habitantes pagaremos un anticipo de casi 1 dólar y medio por hogar, para asegurarnos que nos cuenten en el año 2020.
¿Para qué sirve que nos cuenten? La Constitución dice que sobre la base del Censo se dispone la representación proporcional en la Cámara de Diputados.[1] Pero la última vez que se cumplió con la Constitución fue- ¡qué ironía! -, durante el gobierno inconstitucional de Bignone. ¡Hace 33 años! Aunque no fue la excepción y también agregó otros atropellos a la Carta Magna. También durante 33 años había impedido el Senado que se hiciera el Censo, después de 1914. Hasta 1947.
No se le ha dado ese uso en ninguno de los censos desde 1991. ¡Tres Censos que incumplen la Constitución! Y fundamentalmente, que desconocen la misma razón por la que los hemos pagado: ser representados en forma equitativa.
Un Censo cuesta mucho. En promedio en la ronda de 2010 los censos tradicionales, en los que los censistas visitan las viviendas y cuentan a las personas, costaron casi 6 U$S por persona. Ese es el valor de comparación para nuestro país, donde se sigue usando el censo de hecho, con su día del censo durante el cual hay que esperar al censista en casa. Por si les interesa, Obama ya votó y de la misma forma podría haberse censado. En esa oportunidad durante los 8 años entre 2006 y 2014, el INDEC tuvo para el Censo un presupuesto de más de 400 millones de pesos, aproximadamente 100 millones de dólares. ¿Fue más barato que el promedio? ¿Con relación a qué? De poco sirve el costo, sin relacionarlo con la utilidad, con el valor que produce. Y si la república no lo utilizó, como lo ordena la Constitución, en 3 oportunidades ¡TRES!: 1991, 2001 Y 2010, MAS VALE QUE NOS PREOCUPEMOS. Porque pasaron varios gobiernos desde la vuelta a la democracia y numerosas elecciones. Y nadie hizo nada. Me atrevería a decir que nadie dijo nada tampoco.
Parece que ahora la cosa va en serio. Por lo menos en materia de gastos. Porque si el Censo 2010 costo 2,50 U$S por habitante, y ahora, 3 años antes del censo, se presupuestaron más de 275 millones de pesos o sea más o menos 18 millones de dólares, por lo menos deberían decirnos qué piensan hacer. Si piensan cambiar no sería una sorpresa.
Desde 1970 todos los censos introdujeron innovaciones, más o menos importantes. En 1970 se pretendió leer caracteres y fracasó. Después se quemó y fin del problema. En 1980 se aplicó muestreo y todo funciono de acuerdo a lo programado. Hasta tuvimos mediciones de la pobreza. En 1991 se replicó con pequeñas variantes el modelo de 1980 y cursó normalmente, En 2001 fuimos testigos de un hecho insólito: un censo de hecho (Espere al Censista en casa), ¡programado para dos días! Una larga espera. Sin muestreo para que no hubiera errores. El sábado 17 y domingo 18 de noviembre de 2001. Creo que no hacen falta más detalles.
En el 2010 nos dejaron sin aliento los métodos heterodoxos a los que recurrieron y que se sabe. Relevamiento a punta de teléfono. Y la velocidad pasmosa con la que dieron los resultados... ¡DEFINITIVOS! ¡Nueve meses y medio…! EL INDEC de Moreno fue el de las grandes hazañas, pero esta parece fuera de escala.
Con esa historia, sería oportuno que el INDEC abriera canales con la sociedad para formar conciencia y ganar apoyo al censo, haciéndose al mismo tiempo responsables de que el mismo sea manejado con profesionalismo y mucho sentido común.
Entonces podremos decir que se ha recuperado el INDEC, y que el Censo es el índice mayor de los argentinos, base y punto de partido de su sistema de    gobierno y calculadora central de las políticas basadas en la evidencia.



[1] Ver Ley 22847

03 agosto 2016

CARTA ABIERTA Al Gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz


            He leído en la prensa que su Gobierno en el Dto 1854/2016, se refiere a cambios “… en materia de estadísticas públicas, elaboración de propuestas de nuevas temáticas para la producción estadística, búsqueda de mejoras en la relación entre las áreas estatales específicas en materia de estadística con los usuarios de estadísticas en particular y la sociedad en general, asistir al Ipec (Instituto Provincial de Estadística y Censos) en la elaboración de un diagnóstico y evaluación de identidad, desarrollo de sitio web específico…”.
Para ello contrata personal, de cuya idoneidad da detalles generales. Preocupados interrogantes abre esa norma. Si se contrata a alguien para cumplir con las tareas enumeradas más arriba, ¿Cuál será el rol del Director del Instituto Provincial de Estadística y Censos?
Si las falencias son tan básicas como:  la propia identidad del IPEC, las relaciones en el Sistema Estadístico Provincial, el programa estadístico. ¿Cómo se evalúa una gestión que ya lleva 8 años de duración en el IPEC?
No son cuestiones técnicas puntuales para las que se suma un experto. Es toda una canasta de faltantes políticos que, para satisfacerlos, requieren el trabajo de un equipo. ¿Se agregará un equipo, ya que los medios del IPEC son insuficientes?
¿El sistema Estadístico de la provincia será bicéfalo? Por un lado, una Dirección que no ha podido hacer su trabajo y por otro alguien digitado, que en solitario se compromete con el pasado, el presente y el futuro de las estadísticas provinciales.
Le escribo porque encuentro en esta situación ecos de la carta que le dirigí en marzo ppdo. En dicho texto le mencionaba también que:
El […] eje del proceso estadístico, es la selección de quienes tendrán a su cargo las funciones especializadas. Desde el comienzo es necesario establecer una estricta profesionalización, caracterizada por una sólida formación técnica en el marco de un sistema de controles de la conducta y de la idoneidad práctica de quienes se desempeñen en los organismos del servicio estadístico. Solamente Santa Fe ha regulado la práctica de la Estadística, pero su compromiso aislado no ha sido capaz de evitar el ejercicio ilegal. Yo participé en la redacción del régimen original adoptado en Santa Fe y podríamos trabajar juntos en mejorarlo.
La organización y administración estadística ha recibido la atención de países y organizaciones internacionales, lo cual ha dado como resultado la existencia de métodos y procedimientos reconocidos como adecuados para el funcionamiento de los sistemas estadísticos en sociedades libres y democráticas. El requisito común que atraviesa las diversas arquitecturas posibles es el protagonismo de cuerpos profesionales especialmente preparados y cuya actividad esté regulada por órganos independientes.
Tuve el honor de dirigir el IPEC durante más de 15 años. En ese tiempo establecimos bases que, a pesar del tiempo y de las gestiones, todavía perduran. La legislación todavía vigente, aunque no se aplica plenamente, así lo refleja. Lo cual no siempre es un elogio, sino una denuncia de falta de innovación.
Santa Fe disfruta de una privilegiada situación. Cuenta con la Escuela de Estadística de la UNR y con la carrera de Matemáticas Aplicadas en la FIQ. Con graduados y alumnos de esas carreras modernizamos el IPEC en las décadas del 70 y del 80.
Pero lo que pienso es el factor que aún más distingue a Santa Fe en el concierto de las provincias, es el reconocimiento del carácter profesional del Estadístico. La Ley 8738 de 1981, regula el ejercicio de la profesión en el territorio de la provincia. Lamentablemente no ha sido el Gobierno provincial, precisamente respetuoso de esa norma a lo largo de los años.
Es oportuno traer a la memoria el pensamiento de un mentor de sus convicciones políticas. El Dr. Juan B. Justo, en su conferencia de 1898 en “El Ateneo”, dijo algo tan actual como lo siguiente.
“…el coeficiente del progreso histórico, en su carácter complejo de progreso económico y político, material e intelectual, es el mejoramiento mensurable de la situación de la clase trabajadora. Digo mensurable, para excluir de la cuenta las glorias de la patria, las satisfacciones del honor nacional, el orgullo de ser gobernado por héroes, la esperanza de un porvenir mejor, otros ítems que suelen pesar demasiado en la apreciación de la marcha de los negocios públicos, porque tienen el inconveniente de no ser mensurables. No hay que contar sino los cambios que registra la estadística y pueden ser representados en diagramas: el aumento de los consumos, el alza de los salarios reales, el aumento del porcentaje de niños que van a la escuela y de las personas que frecuentan las bibliotecas, la disminución de la mortalidad y de la criminalidad, el desarrollo societario con fines de socorro mutuo, de cooperación, etcétera. “
Para terminar, le pido que haga de su gestión, un hito en la recuperación del prestigio y los méritos de santafesinos que han dejado su marca en la historia de la estadística nacional. Solamente mencionaré a dos: Gabriel Carrasco, el épico censista de 1887 y ex Intendente de Rosario y el Profesor Carlos Dieulefait, Director Nacional de Estadísticas y fundador de la carrera de Estadística que hoy funciona en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas de la UNR.
En nombre de ellos, y de las vocaciones que encuentran en la Estadística, razones para sus desvelos, convoque a los profesionales, ofrezca concursos abiertos y neutrales, proponga a la sociedad que participe en el diseño y en el programa estadístico, levante en cada municipio una oficina de Estadística, promueva los cambios curriculares que hagan de la Estadística efectivamente una herramienta para una ciudadanía activa, convierta a la Legislatura en la responsable de la aprobación y el control de los planes estadísticos, proponiendo nuevos desafíos y rindiendo cuentas del trabajo hecho.
¡Y la Estadística le pagará con creces, llevando la política a los niveles que aspiraba Justo ya en 1898!

¡POR ESTADISTICAS RELEVANTES, CONFIABLES Y OPORTUNAS!

Dr. Hugo Oscar Ambrosi
hambrosi@gmail.com
Buenos Aires, agosto 3 de 2016

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