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27 agosto 2017

¿Cuánto vale la verdad?

Resulta que ahora se confirma que Moreno no manipulo los datos, porque reglamentos internos del INDEC lo autorizaban a hacerlo. Y esto es muy conveniente porque de lo contrario habría que responder a reclamos de bonistas. De los cuales se celebraban en su momento, las ventajas de las mediciones de Moreno, porque así “se pagaba menos”.
Coincidencia en las ventajas financieras inmediatas y coincidencia en tolerar las arbitrariedades de un sistema estadístico obsoleto y desacreditado.

Este asunto tiene varias aristas que quiero señalar.  No voy a entrar en las cuestiones legales, porque entiendo que ya habrá quienes hagan ese necesario análisis. Si trataré de enumerar aspectos que son substanciales Y que no pueden ignorarse.

En primer lugar, está la cuestión del manejo del affaire IPC por Moreno y sus colaboradores. No puede desconocerse la forma de conducirse de Moreno y las denuncias que desde muy temprano se le hicieron. Entre ellas las dos Audiencias Públicas desarrolladas en el Senado.
¿Porqué son importantes esas audiencias? Porque la información no se reúne mediante una formula indiscutible y dogmática, sino según procedimientos acordados, en función de condiciones de tiempo y de lugar. Se sostiene mediante un convenio.

La información no es dictamen de alguna autoridad, sino expresión de valores convencionales, que se adoptan con mecanismos de consulta y obtienen su vigencia de la aceptación de las partes interesadas. Así funciona el sistema métrico decimal.
Eso no ocurre en el INDEC. Ni con Moreno, ni antes ni después.

Si no hay acuerdo, no hay medida valida, que pueda esgrimirse con algún dejo de credibilidad, salvo la autoridad que la sostiene, sin más argumentos que la contingencia de su poder.
Y resulta que ahora, la prepotencia se ve recompensada y lo único indiscutible es la falta de méritos atribuida a Moreno, a quien caracterizan, tanto su ignorancia profesional como su conducta dañina. No caben dudas que no tiene ningún merecimiento. Todo lo contrario, solo puede acreditar falta de oficio, de inteligencia, de  honradez y de modales.

¿Qué hará Todesca? Es su oportunidad de honrar la dignidad de las estadísticas, como bien público. El conoce muy bien el autoritarismo de Moreno, quien lo llevó ante la justicia por hacer un trabajo que el INDEC no cumplía.  

No puedo creer que tengamos instituciones según las cuales ahora resulta que el Sr. Moreno no ha hecho nada malo, sino que ha cumplido con la ley. Audiencias públicas, días de protestas en la calle, diversos antecedentes judiciales, argumentos y más argumentos en los medios y en las redes, el Congreso poniéndose al frente, los académicos haciendo informes que ni fueron tomados en cuenta, los medios mostrando los hechos…todo inútil o peor  ¿todos equivocados?, o tal vez peor todavía ¿destituyentes complotados?
¿Tan poco vale la verdad?

10 julio 2017

La desmesura, o sea el totalitarismo



La teoría del todo (TdT)(o ToE por sus siglas en inglés, Theory of Everything) es una teoría hipotética de la física teórica que explica y conecta en una sola todos los fenómenos físicos conocidos.
El concepto de una "teoría del todo" está arraigado en el principio de causalidad y su descubrimiento sería la oportunidad de ver a través de los ojos del demonio de Laplace.
El status de la física en la TdT está abierto a un debate filosófico. El núcleo del debate es: si lo físico es verdadero, una teoría del todo física podría coincidir con una teoría filosófica del todo.
Un pequeño número de científicos indica que el teorema de incompletitud de Gödel implica que cualquier intento de construir una teoría del todo está condenada al fracaso. El teorema de Gödel dice que cualquier teoría matemática suficientemente compleja es o inconsistente o incompleta. Stanley Jaki señaló en su libro de 1966 "La Relevancia de la Física" que cualquier teoría del todo deberá ser una teoría matemática consistentemente no-trivial, con lo que debe ser incompleta

“Muchas personas estarían muy disgustadas si no hubiera una teoría última, que pueda formularse con un número finito de principios. Yo solía pertenecer a ese campamento, pero he cambiado mi pensamiento” escribió Stephen Hawcking en “Gödel and the end of physics”, en 2002
Durante décadas hemos alimentado grandes ilusiones de transformación radical, ya sea por las vías de las instituciones o de las revoluciones. Una pulsión por transmutar la realidad de forma categórica nos ha consumido las energías y en muchos casos se llevó la vida, en épicas sangrientas y sanguinarias, prontas a demoler y demoradas para construir.
A través de todas esas experiencias, comunes a otras en el mundo, se puede encontrar la creencia en una racionalización de la sociedad que pretende abarcarla toda. No es siempre la misma configuración, pero si es común en todas, la convicción de que todo está determinado y, en consecuencia, actuando sobre las hipotéticas causas, se puede cambiar el mundo a gusto.
Esos combates por lo grande y lejano, ese impaciente batallar ilusionado (¿o ilusorio?) fue postergando los modestos arreglos, reformas y reparaciones, que nos hubieran permitido mejorar de a poco y, en tantos años transcurridos, cambiar las cosas y estar mejor de lo que hoy estamos. Como hicieron otros, en otros tantos lados.
 Y tal vez, solo tal vez, podríamos haber seguido el ritmo del mundo, con rengueras y flaquezas, como pudimos hacer alguna vez.
No se nos hubieran arruinado tanto las escuelas, los trenes, los hospitales, la esperanza. No hubiéramos empobrecido a tantos. Tal vez, solo tal vez. Porque lo contra fáctico tampoco ayuda a cambiar lo que ya está hecho. Y mañana es diferente de ayer.
Pero lo que sí tenemos que aprender, es que no hay una “teoría del todo”. Solo algunas aproximaciones que, como todas las de su clase, erran en distintos grados por exceso o por defecto. Como dice Hawking:
” Muchas personas estarían muy disgustadas si no hubiera una teoría última, que pueda formularse con un número finito de principios. Yo solía pertenecer a ese campamento, pero he cambiado mi pensamiento”. Y Hawking está hablando de la ¡naturaleza de la física…!
¿Qué podemos esperar de la sociedad, donde al aumentado número de dimensiones del espacio-tiempo, se suman la libertad y los valores? Cuando menos, tendrá que esperar para encontrar su propia ecuación sintética, tener a mano y resuelto el asunto en el plano físico. Y también en el biológico, donde la vida plantea sus propios desafíos.
Una palabra emerge entre estos pensamientos: la palabra desmesura. Refleja lo descomedido que expresa la impaciencia vanidosa de ponerle fin a la historia. Y descubrimos entonces, que ese mal es de muy vieja data y se refleja en la hybris: todo aquello que sobrepasa la justa medida, el equilibrio. Lo que es producto del orgullo, de la soberbia.
“La concepción de la hibris como falta determina la moral griega como una moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron, que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas’, o mejor aún ‘nunca demasiado’ o ‘siempre bastante’. El hombre debía seguir siendo consciente de su lugar en el universo, es decir, a la vez de su posición social en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad”
Esa desmesura nos ha hecho errar el tiro muchas veces,
en otras directamente el gatillo apunto a otro lado,
por sus intereses o por perversidad.
Es hora de abandonar la quimera de cazar dragones y llega el tiempo de descomponer y analizar. Desplegar en el tiempo el esfuerzo, dando oportunidad a la maduración y al crecimiento. Reconociendo el orden de las necesidades en gravedad o urgencia, para ocuparnos no solo de un sector, sino de todos, no solo del presente, abrumador y ruidoso, sino también del futuro, preparando la casa para las generaciones por venir. Eso tiene un costado arduo de privaciones de lo prescindible, para que a ninguno le falte lo imprescindible, es traer a nuestra convivencia una fraternidad extendida más allá de los presentes, que abarque desde la gratitud a los ancestros, hasta la preocupación por el legado. Debemos elegir objetivos próximos, que expresen necesidades indudables, cuya reparación urge y podemos resolver con los medios y las capacidades que tenemos hoy. Por una sencilla razón. Nuestra vida es finita y tenemos un tiempo limitado para hacer algo por mejorar las cosas.
El método para lograrlo no es el falso sincretismo simplificador, sino un pensamiento analítico que administre un sistema de pesos y contrapesos, un sistema de cuentas dinámico que equilibre los debes y haberes, con criterio equitativo y solidario. A la desmesura solo le puede ganar un sistema de pesas y medidas. Solo conocemos lo que podemos medir, dijo el sabio. Y conocer es la base para hacer lo correcto. Creer que se conoce el todo es, simplemente, admitir que no se sabe nada.

-Caminante no hay camino, se hace camino al andar…-

Una tienda repleta de los más sutiles dispositivos intelectuales

Nuestra ciencia es como una tienda repleta de los más sutiles dispositivos intelectuales para resolver los problemas más complejos, y sin embargo somos casi incapaces de aplicar los principios elementales del pensamiento racional. En cada esfera, parece que hemos perdido los elementos de la inteligencia: las ideas de límite, medida, grado, proporción, relación, comparación, contingencia, interdependencia, interrelación de medios y fines.
Al nivel social, nuestro universo político está poblado exclusivamente por mitos y monstruos; Todo lo que contiene es absoluto y entidades abstractas. Esto se ilustra con todas las palabras de nuestro vocabulario político y social: nación, seguridad, capitalismo, comunismo, fascismo, orden, autoridad, propiedad, democracia. Nunca las usamos en frases tales como: Hay democracia en la medida en que. . . O: Hay capitalismo tan lejos como . . . El uso de expresiones como 'hasta el punto de que' está más allá de nuestra capacidad intelectual.
S. Weil, "The power of words"

14 junio 2017

Sobre la educación o el diálogo entre el maestro y los alumnos



La Escuela se encuentra sobre el eje enseñanza-aprendizaje. O, dicho de otra manera, es el lugar del diálogo entre el maestro y los alumnos.
La enseñanza puede referirse a la transmisión y critica de los conocimientos disponibles o a la adquisición de instrumentos adecuados para el descubrimiento de nuevos conocimientos. Según sea el énfasis el proceso será más conservador o más innovador.
Al mismo tiempo, según donde se ponga el punto de equilibrio, recibirá mayor atención lo que tenga que decir, contar, transmitir el maestro, o bien el trabajo, la actividad, que tengan que hacer los alumnos.
Esa distribución de funciones también plantea la diferencia entre el protagonismo del maestro y la forma social con la que los alumnos participan. Esa asimetría se fortalece también, o mejor dicho cambia, según sean los recursos disponibles.
En tiempos de la transmisión verbal de los conocimientos, el maestro tenía una gran preeminencia que conservaba siempre, dando lugar a un vínculo entre generaciones que otorgaba gran importancia a la experiencia. El libro comenzó a cambiar esa dependencia de la narración verbal y fueron posibles la enseñanza y el aprendizaje asincrónicos. 
Actualmente, tanto docentes como alumnos pertenecen a diversas redes, a través de las cuales reciben diversos tipos de información. Si a esto se le agrega el gran desarrollo de los aspectos visuales en las comunicaciones, nos encontramos en un escenario desafiante, que demanda nuevos medios que permitan asimilar e interpretar la corriente de novedades.
Esta fragmentación de la experiencia, que trasciende las paredes del aula y aún las del mismo sistema educativo, señala la urgencia de dotar a los alumnos, lo más temprano posible, de herramientas que le permitan administrar por sí mismo la abundante riqueza de estímulos que le llegan por diversos medios, y de criterios de interpretación y de valoración de los mismos.
En primer lugar, resulta evidente que el proceso de actualización a través de las distintas redes, es simultáneo, multidimensional y multimedial. En ese contexto, el lenguaje continuo, lineal, central en la estructura del libro, no basta para expresar los hechos. La televisión primero (uno a muchos) y ahora los teléfonos celulares (muchos a uno / uno a muchos) han convertido la imagen, lo visual, en el eje central de las comunicaciones.
Es necesario entonces el desarrollo de habilidades en un medio caracterizado por el acceso distribuido (cada uno accede a lo que quiere cuando quiere) a una oferta ampliamente diversificada en términos de formato.
A este hecho debe sumarse la necesidad de conservar la capacidad operativa que requiere la misma tecnología. Podríamos decir que la dimensión analógica que aparece como forma de comunicar la complejidad, de ninguna manera excluye la disciplina analítica del mundo digital. La atención oscila entre las relaciones entre conjuntos y las correspondientes a los elementos constituyentes de los mismos.
La estadística que reconoce antecedentes ya desde la antigüedad, en la forma de diversos recuentos o censos, desde el siglo XVIII ha seguido un desarrollo paulatino que a partir del siglo XX la convertido en una componente característica de nuestra época.
El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones han sido las bases de una transformación muy profunda de la estadística. En primer lugar ha pasado de desenvolverse en un ambiente de escasez a desembarcar en otro de abundancia, que aportan sus propios problemas a los ya conocidos.
La estadística se ha ocupado desde siempre de las características y el comportamiento de los conjuntos. Desde el principio se ha ocupado de definir característica de los conjuntos, de la que se vale para describirlos y al mismo tiempo calificar a los elementos individuales componentes.
El procesamiento de datos ha permitido hacer esto con rapidez y eficacia. Los promedios, medidas de posición, de dispersión y concentración, las correlaciones, se obtienen fácilmente desde una planilla de cálculo.
Sin embargo, el mayor avance, el que incorpora un lenguaje nuevo a la comunicación social, es la capacidad de convertir la información digital, numérica, en una gran diversidad de formas gráficas.
De esa manera, los conjuntos de datos se hacen visibles y en consecuencia resulta posible su cotejo, comparación y clasificación, mediante el solo recurso de la forma que los expresa.
Detrás de un gráfico estadístico hay una gran máquina y muchos sofisticados procedimientos que son transparentes para el que observa el resultado. Esto quiere decir que mientras durante mucho tiempo nos hemos preparado para hacer funcionar esa máquina y para diseñar nuevos procedimientos, hoy surge una nueva demanda que es ni más ni menos que la de ampliar la capacidad de lectura a ese repertorio de nuevos símbolos, que estamos en condiciones de producir. Preparar lectores para un nuevo lenguaje.
Esta situación parece encarnar muy claramente el pensamiento que expusieron H. G. Wells a comienzos del siglo XX y S.Wilks en 1950 cuando, usando las palabras de este último, anunciaron: “Llegará el día en que saber estadística será tan importante como leer y escribir para el ejercicio de la ciudadanía”
Resulta también muy importante señalar, que ese cambio de paradigma se completa mediante la capacidad de simular los comportamientos azarosos, mediante la selección de un gran número de muestras. Esto permite verificar experimentalmente, el origen de la incertidumbre de los procesos naturales y sociales, aceptando la presencia constante del riesgo en nuestras decisiones.
Con esas dos herramientas: la visualización de información y la experimentación simulada, se puede pensar en otra secuencia de aprendizaje. Ambas cosas se pueden hacer sin mayores exigencias previas, sin mayores cálculos. Como se adquiere el manejo de una tablet o de un teléfono celular.  O el manejo de un auto, sin penetrar en las cuestiones de ingeniería que lo hacen posible.
Ese paso es fundamental, porque permite poner en práctica, muy temprano, el intercambio de información con otros y con el ambiente, natural y social. Se ponen las bases de una cultura de la evidencia, de las hipótesis y de la incertidumbre, que debe acompañar a lo largo de la vida.
Otro eje es el de la recolección de datos. Las distintas materias provocaran diferentes desafíos para reunir datos de interés. Y esa experiencia de contacto con la realidad y con el proceso de medir, tiene un gran potencial formativo. Recordemos que la teoría de los errores de medición es una las fuentes originales de la estadística.
Los tres ejes mencionados: visualización, simulación y medición, constituyen una guía para la incorporación del proceso de “alfabetización estadística”, en la organización de la educación sistemática, en sus distintos niveles.
Buenos Aires, junio 14 de 2017




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