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02 septiembre 2021

PROTOCOLO POLÍTICO

http://covidencasa.blogspot.com/2021/08/protocolo-para-los-politicos-en-campana.html

27 julio 2021

2021. 27 de julio. Un día del estadístico más, a 120 años del nacimiento de Carlos Dieulefait.



Como siempre es un momento propicio para el recuerdo, el balance y los proyectos.
En el recuerdo, el espíritu fundador de aquella precursora carrera de estadística, primera de habla hispana, qué evitó que la distancia con el mundo anglosajón se hiciera más ancha de lo que habitualmente sufrimos.
Ya hemos recordado muchas veces aquel esfuerzo gigantesco para sembrar en el desierto. Formar profesores, escribir y traducir libros, todo eso fue parte del ciclópeo  intento de poner Argentina a la altura del mundo.
Pasaron más de siete décadas de aquel momento fundacional. 
Dejo el balance del presente a cada uno, propios y ajenos, para que se puedan expresar todos los tonos, desde la fría racionalidad numérica de nuestra cultura profesional, hasta el énfasis visceral, de la pasión.
En lo personal expresé mi opinión hace poco tiempo en Ascenso y decadencia de los Estadísticos.
Tenemos un pasado épico, como nuestro propio pais y un presente en tono menor, con una identidad diluida y, en consecuencia, una notoria ausencia pública que refleja la falta de influencia social del pensamiento estadístico. 
La pérdida del compromiso social resulta especialmente alarmante en un momento en que las estadísticas públicas han alcanzado un gran desarrollo qué le da sustento a su puesta en valor en la vida social y política, como lo hace Alain Desrossieres que ha acuñado el nombre de "política de los grandes números".
Los planes de estudio de la carrera ha ido derivando en los últimos años a una estructura casi exclusivamente matemática, dirigida al análisis estadístico.
Se ha desatendido el complejo proceso de la producción de datos. Se da por hecho la existencia de las variables x, y, o z, ignorando los procesos de conteo o medición de los cuales emergen. 
Se desconoce que el momento analítico no es el momento cero del proceso, sin ver que la producción de datos es ese momento, como bien señalara Colin Mallows en su memorable artículo "The zeroth problem"
La era de la información ha estimulado el interés por los datos y al mismo tiempo las facilidades de procesamiento y comunicaciones proporcionan poderosas herramientas que permiten poner en práctica diversidad de modelos. Sorprende que la estadística haya perdido protagonismo en ese escenario,. Cuando en realidad es el robusto motor de la ciencia de los datos.
El presente estado de cosas nos desafía a romper la inercia y recuperar las ambiciones y escapar a la decadencia. 
Algunos sentimos la atracción de perseguir una utopía renovada, por el poder del pensamiento estadístico cómo guía insustituible en medio de la complejidad y la incertidumbre de nuestra época. 
Las ciencias Alfa son  las que atraviesan el campo de las otras, mediante reglas y recursos. La lógica y la matemática forman parte de ese grupo especial, y sus principios y fórmulas constituyen los primeros ejes organizadores del pensamiento. La estadística avanza un paso más adelante, porque sus teoremas están anclados y puestos a prueba por los datos. 
El mismo proceso seguido por Student, entretejiendo lo empírico con la reflexión, hasta encontrar la llave del pensamiento científico, qué nos permiten medir la fuerza de los argumentos qué sostienen las hipótesis.
La tremenda importancia del pensamiento estadístico va más allá de la diversidad y riqueza de métodos de diseño experimental y análisis, y lo convierte en un imprescindible factor de organización y desarrollo de un país. 
El nuestro, especialmente, atraviesa un momento crítico en su historia, que requiere el empleo de las mejores herramientas y de un serio compromiso patriótico.
Una nueva estadística cívica que contenga datos relevantes oportunos confiables y accesibles será un factor destacado en una organización democrática y republicana moderna, orientada al desarrollo equitativo.
Para ser posible esa estadística cívica es necesario fortalecer el ecosistema estadístico. Qué se entiende por ecosistema estadístico? El conjunto de actores internos y externos que configurar, alimentan, limitan y estimulan la producción de datos y el análisis de información. Además de los reconocidos participantes en el proceso estadístico, cómo los productores, los usuarios y los proveedores de datos, es necesario tener muy presente la importancia crítica de lograr que el desarrollo de una cultura estadística alcance a toda la sociedad. 
 Para alcanzar dicha cultura estadística es menester llevar a cabo un proceso intensivo de alfabetización estadística, con la misma determinación con que llevó a cabo Sarmiento la campaña educativa que coloco a Argentina en un lugar privilegiado por la educación de su gente.
Es el momento de llevar a la práctica el vaticinio de H. G.Wells cuando dijo "llegará el día en que saber estadística sera tan importante para el ciudadano cómo leer y escribir.
Saludos a mis colegas cordialmente en nuestro día y hago votos para qué Argentina pueda contar con un sistema estadístico moderno, adecuado para orientar su crecimiento y desarrollo.


29 junio 2021

El populismo es una quimera

El populismo es una quimera no solamente por el contenido ilusorio de su discurso, sino también por su configuración híbrida.

Su presencia y su acción han ido cubriendo todos los aspectos del país de un magma sofocante y destructivo qué hoy amenaza hundirnos definitivamente en la miseria y la desesperanza.

Como hemos llegado hasta este punto? ¿Cómo se alcanza tamaña degradación?

Aceptando un paternalismo dadivoso que poco a poco fue corroyendo la dignidad y la empatía, necesarios ingredientes de una sociedad republicana integrada por hombres libres. Bajo la bandera de una mítica justicia social fue instalando invisibles cadenas de dependencia.

El estado creció y fue refugio de una clase dirigente estéril y parasitaria. Por otro lado se fue anulando la capacidad personal de gestionar la propia vida, de ser agentes activos en la construcción del futuro..

Hace casi 100 años este abominable  proceso crece  y se acelera, en la misma medida que degrada a sus protagonistas en un declive decadente de vicios y pasiones.

Mientras tanto los hipotéticos beneficiarios claudican, renunciando a la libertad y, en consecuencia, a la dignidad,abdicando el trono  soberano de ciudadanos de una república, en el vano fuego fatuo de una redención trucha.y chabacana.

De esa manera la mitad de la población argentina ha quedado a merced de la cruel incertidumbre de un día a día poblado de necesidades básicas insatisfechas y despojado de cualquier futuro, de cualquier esperanza, de cualquier ilusión que se aparte del derrame qué un hermano grande perverso regula según sus mezquinos  intereses.

Vivimos en una pesadilla. Un sueño en el que se anulan arbitrariamente las leyes básicas sobre las que se apoya la convivencia republicana.

Esa convivencia republicana necesita que cada ciudadano actúe y se exprese soberanamente, con la misma autoridad y fuerza de voluntad con que un monarca dirige los destinos de un reino.

Si los ciudadanos delegan ese poder real, que está prorrateado entre todos, deja el camino libre a los aprovechadores, vivillos ventajeros, qué se proclaman representantes del pueblo dispuestos a aceptar la delegación de ese poder. Ese grupo termina ejerciendo el poder contra los mismos que se lo han entregado.

Así vemos hoy que el estado ha sido colonizado, qué ha sido puesto al  servicio de una casta, de una asociación, que se apropia de bienes y derechos, a la que la pandemia ha favorecido hasta grados insospechados.

¿Cómo salir de esta trampa?

En primer lugar, suprimiendo la pretendida delegación de poderes del ciudadano soberano, y volviendo a ejercer plenamente la ciudadanía.

¿Cómo? 

Inmediatamente, animando una conversación comprometida y leal a lo largo y a lo ancho del país.

Una conversación que nos sane de las falsas antinomias que se nos han impuesto. Una conversación en que cada uno contribuya con lo que tenga, con lo que pueda. Con la palabra o con la escucha.

Una conversación interesada en el otro, que expresa el respeto por el otro. Una conversación desde lo que tenemos en común, desde los valores que compartimos, con la convicción de que nadie gana  derrotando al otro. Sólo ganamos todos juntos, cuidando el tejido social, cuidando una relación amistosa permanente con el otro, que hace posible la negociación y el acuerdo.

                       

24 mayo 2021

El desencuentro entre política y economía

  

Aceptando el hecho de que los objetivos deben ir  acompañados por los instrumentos para alcanzarlos, queda clara la  importancia de reconocer que el diálogo y los acuerdos son la herramienta esencial para gobernar una  república democrática. 

Y mi humilde observación es que en ese punto precisamente está la dificultad. Una  dificultad que proviene de que se ha pervertido el lenguaje, se ha abandonado la práctica del  debate honesto y se ha ido cayendo en un clima crispado, donde las diversas ideas y opiniones  producen un coro desafinado y altisonante cuya esterilidad es evidente frente a los hechos. 

Si buscamos reducir la cadena de diversas circunstancias que han alimentado la  decadencia argentina, y queremos expresarla en una sola, primera y fundamental, la  incapacidad de conversar tiene muy fuertes razones para aspirar a ese triste podio. 

La retórica ha sido la herramienta propia de la democracia desde los griegos. Pero el  discurso político siempre estuvo amenazado por vicios y desviaciones, que han sido codificados  como falacias, surgidas enññ el fragor del debate, con el propósito de ganar, aun a costa de la  verdad, o de la dignidad del interlocutor, o de la misma inteligencia de los problemas. 

El antiguo arte de la retórica, se ha enriquecido en tiempos modernos, con el aporte que  hace la ciencia, al entendimiento y solución de los problemas. 

La ciencia moderna le ofrece una salida a la cuestión inductiva. El problema de la  generalización reconoce así, grados y confiabilidad, lo cual enriquece el debate con la introducción de la evidencia. Los datos, resultantes de la observación y medición de los hechos, vinculan estrechamente el pensamiento con la realidad. 

Pero nada de eso puede desarrollarse, si el mundo está pervertido por una colonia de  sofistas, esgrimistas de ambiciosas estratagemas para ganar. No para acercarse a la verdad, desde el debate, sino para correrla, desviando el tema, introduciendo cuestiones ajenas,  atacando al interlocutor y otras muchas formas de esquivar la confrontación de ideas. 

Justamente en momentos en que avanzaba en la terminación de este comentario, los  más altos mandatarios me ofrecieron sendos ejemplos de lo que no debe hacerse, de lo que no  sirve, salvo para propósitos espurios e inconfesables. El presidente calificó como imbéciles a los  opositores, acompañado en el vituperio por La Cámpora que sumó el epíteto de “pervertidos”.  

Por otro lado, en plena sesión del Senado la presidente del mismo, calificó de  “barrabravas” y “maleducados” a los Senadores de la oposición. 

De esa manera se crea una realidad alterada, una ficción agresiva dentro de la cual se  desarrolla un relato engañoso que, como por arte de magia, alumbra hechos inexistentes y los  convierte en creencias de la audiencia subyugada por el embrujo hipnótico de artimañas,  bravuconadas, promesas y simulaciones. Dicho en lenguaje llano, “les hacen el bocho”.

Junto con esa transformación, es necesario establecer un sistema de información  estadística, que ofrezca una representación, palpable, verificable y compartida, como ingrediente imprescindible de un proceso de argumentación inteligente y ordenado. 

Si no empezamos a conversar para entendernos, y para entender mejor la compleja realidad, es difícil imaginar que seamos capaces de diseñar los instrumentos necesarios para  alcanzar los objetivos que la recuperación de la Argentina necesita. 

Hugo Oscar Ambrosi 

Buenos Aires, abril de 2021

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