Una Estadística para la gente. Inolvidable Discepolin. Al nivel social, nuestro universo político está poblado exclusivamente por mitos y monstruos; Todo lo que contiene es absoluto y entidades abstractas.
02 septiembre 2021
PROTOCOLO POLÍTICO
27 julio 2021
2021. 27 de julio. Un día del estadístico más, a 120 años del nacimiento de Carlos Dieulefait.
29 junio 2021
El populismo es una quimera
El populismo es una quimera no solamente por el contenido ilusorio de su discurso, sino también por su configuración híbrida.
Su presencia y su acción han ido cubriendo todos los aspectos del país de un magma sofocante y destructivo qué hoy amenaza hundirnos definitivamente en la miseria y la desesperanza.
Como hemos llegado hasta este punto? ¿Cómo se alcanza tamaña degradación?
Aceptando un paternalismo dadivoso que poco a poco fue corroyendo la dignidad y la empatía, necesarios ingredientes de una sociedad republicana integrada por hombres libres. Bajo la bandera de una mítica justicia social fue instalando invisibles cadenas de dependencia.
El estado creció y fue refugio de una clase dirigente estéril y parasitaria. Por otro lado se fue anulando la capacidad personal de gestionar la propia vida, de ser agentes activos en la construcción del futuro..
Hace casi 100 años este abominable proceso crece y se acelera, en la misma medida que degrada a sus protagonistas en un declive decadente de vicios y pasiones.
Mientras tanto los hipotéticos beneficiarios claudican, renunciando a la libertad y, en consecuencia, a la dignidad,abdicando el trono soberano de ciudadanos de una república, en el vano fuego fatuo de una redención trucha.y chabacana.
De esa manera la mitad de la población argentina ha quedado a merced de la cruel incertidumbre de un día a día poblado de necesidades básicas insatisfechas y despojado de cualquier futuro, de cualquier esperanza, de cualquier ilusión que se aparte del derrame qué un hermano grande perverso regula según sus mezquinos intereses.
Vivimos en una pesadilla. Un sueño en el que se anulan arbitrariamente las leyes básicas sobre las que se apoya la convivencia republicana.
Esa convivencia republicana necesita que cada ciudadano actúe y se exprese soberanamente, con la misma autoridad y fuerza de voluntad con que un monarca dirige los destinos de un reino.
Si los ciudadanos delegan ese poder real, que está prorrateado entre todos, deja el camino libre a los aprovechadores, vivillos ventajeros, qué se proclaman representantes del pueblo dispuestos a aceptar la delegación de ese poder. Ese grupo termina ejerciendo el poder contra los mismos que se lo han entregado.
Así vemos hoy que el estado ha sido colonizado, qué ha sido puesto al servicio de una casta, de una asociación, que se apropia de bienes y derechos, a la que la pandemia ha favorecido hasta grados insospechados.
¿Cómo salir de esta trampa?
En primer lugar, suprimiendo la pretendida delegación de poderes del ciudadano soberano, y volviendo a ejercer plenamente la ciudadanía.
¿Cómo?
Inmediatamente, animando una conversación comprometida y leal a lo largo y a lo ancho del país.
Una conversación que nos sane de las falsas antinomias que se nos han impuesto. Una conversación en que cada uno contribuya con lo que tenga, con lo que pueda. Con la palabra o con la escucha.
Una conversación interesada en el otro, que expresa el respeto por el otro. Una conversación desde lo que tenemos en común, desde los valores que compartimos, con la convicción de que nadie gana derrotando al otro. Sólo ganamos todos juntos, cuidando el tejido social, cuidando una relación amistosa permanente con el otro, que hace posible la negociación y el acuerdo.
24 mayo 2021
El desencuentro entre política y economía
Aceptando el hecho de que los objetivos deben ir acompañados por los instrumentos para alcanzarlos, queda clara la importancia de reconocer que el diálogo y los acuerdos son la herramienta esencial para gobernar una república democrática.
Y mi humilde observación es que en ese punto precisamente está la dificultad. Una dificultad que proviene de que se ha pervertido el lenguaje, se ha abandonado la práctica del debate honesto y se ha ido cayendo en un clima crispado, donde las diversas ideas y opiniones producen un coro desafinado y altisonante cuya esterilidad es evidente frente a los hechos.
Si buscamos reducir la cadena de diversas circunstancias que han alimentado la decadencia argentina, y queremos expresarla en una sola, primera y fundamental, la incapacidad de conversar tiene muy fuertes razones para aspirar a ese triste podio.
La retórica ha sido la herramienta propia de la democracia desde los griegos. Pero el discurso político siempre estuvo amenazado por vicios y desviaciones, que han sido codificados como falacias, surgidas enññ el fragor del debate, con el propósito de ganar, aun a costa de la verdad, o de la dignidad del interlocutor, o de la misma inteligencia de los problemas.
El antiguo arte de la retórica, se ha enriquecido en tiempos modernos, con el aporte que hace la ciencia, al entendimiento y solución de los problemas.
La ciencia moderna le ofrece una salida a la cuestión inductiva. El problema de la generalización reconoce así, grados y confiabilidad, lo cual enriquece el debate con la introducción de la evidencia. Los datos, resultantes de la observación y medición de los hechos, vinculan estrechamente el pensamiento con la realidad.
Pero nada de eso puede desarrollarse, si el mundo está pervertido por una colonia de sofistas, esgrimistas de ambiciosas estratagemas para ganar. No para acercarse a la verdad, desde el debate, sino para correrla, desviando el tema, introduciendo cuestiones ajenas, atacando al interlocutor y otras muchas formas de esquivar la confrontación de ideas.
Justamente en momentos en que avanzaba en la terminación de este comentario, los más altos mandatarios me ofrecieron sendos ejemplos de lo que no debe hacerse, de lo que no sirve, salvo para propósitos espurios e inconfesables. El presidente calificó como imbéciles a los opositores, acompañado en el vituperio por La Cámpora que sumó el epíteto de “pervertidos”.
Por otro lado, en plena sesión del Senado la presidente del mismo, calificó de “barrabravas” y “maleducados” a los Senadores de la oposición.
De esa manera se crea una realidad alterada, una ficción agresiva dentro de la cual se desarrolla un relato engañoso que, como por arte de magia, alumbra hechos inexistentes y los convierte en creencias de la audiencia subyugada por el embrujo hipnótico de artimañas, bravuconadas, promesas y simulaciones. Dicho en lenguaje llano, “les hacen el bocho”.
Junto con esa transformación, es necesario establecer un sistema de información estadística, que ofrezca una representación, palpable, verificable y compartida, como ingrediente imprescindible de un proceso de argumentación inteligente y ordenado.
Si no empezamos a conversar para entendernos, y para entender mejor la compleja realidad, es difícil imaginar que seamos capaces de diseñar los instrumentos necesarios para alcanzar los objetivos que la recuperación de la Argentina necesita.
Hugo Oscar Ambrosi
Buenos Aires, abril de 2021
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