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30 noviembre 2015

Carta al Ingeniero Presidente




Hace rato que estamos envueltos en una dialéctica estéril, aprisionados por las trampas del lenguaje, limitados a un discurso autorreferencial, narcisista  y estéril.
Un creciente alejamiento de los hechos, de ”las cosas”, nos fue dejando a merced de relatos ficcionales, cuya dinámica alucinante nos puso a luchar contra espejismos y fantasmas, en una pesadilla recurrente. El relato fue la culminación trastornada de ese estar fuera de sí.
Durante mucho tiempo hemos hecho de las palabras, la razón de las opiniones. Casi no se encuentran referencias útiles, modestas, cuantificables, desalojadas por una irreal discusión sobre la verdad.
Una política que se entretiene con ejercicios retóricos, queda  condenada a servir de incubadora a sucesivos proyectos mesiánicos. Sus   practicantes, como grandes magos, señorean en campaña, atacándose implacablemente. Se pasean de tribuna en tribuna, autocomplacientes y ensimismados en sus arrobados ensueños de transmutación. La fantasía del oro los embarga.
Y de pronto, aparece el Ingeniero. El hombre de la medida. Del metro y la  plomada, del reloj y  la balanza, de la brújula y el telescopio, del termómetro y otras cosas más, destinadas a descubrir cómo son las cosas. Con la curiosidad, los medios y la modestia de la ciencia.
Y me alegra darle la bienvenida al Ingeniero. Siento que con él no perderemos las utopías, sino que iremos en busca de ellas. Cada vez un poco más cerca, las revoluciones se convertirán en proyectos, a los que habrá que darles recursos y tiempo para que se conviertan en realidades. Y en el camino en lugar de arrojarnos piedras, podremos darnos la mano para caminar juntos.
Y no se trata de que el debate se degrade y pierda calidades retóricas. Al contrario, en lugar de solamente cuidar la argumentación lógica y blindarse contra embaucamientos y falacias, la experiencia aportará toda la potencia de los datos. La multiplicidad de laboratorios y pruebas pondrá los datos sobre la mesa, postulando no solo razones sino causas verificables, sujetas a revisión y crítica.
"Todo en su medida y armoniosamente" fue una frase que el historiador Plutarco en su texto Vidas Paralelas, adjudicó al principal estratega ateniense Pericles.
Perón la utilizo en 1973. Su frase fue “Todo en su medida y armoniosamente. Así llegaremos. No llegaremos por la lucha violenta: llegaremos por la acción racional e inteligente realizada en su medida y armoniosamente”.
Para que la medida nos guie en la acción, pongamos en práctica la provocativa frase que se atribuye a Deming:
Sólo creo en Dios, todos los demás ¡traigan datos!



Dr. Hugo Oscar Ambrosi
Estadistico 

  

25 noviembre 2015

Lo que vendrá



Hay quienes no ven el quiebre que la sociedad está dando a la historia. Son los prudentes conservadores, cínicos pesimistas, pragmáticos desmotivados, tecnócratas desalmados, que solamente ven la pelea minúscula de los punteros y malandras que pululan y medran en el tejido oscuro de una política malversada y travestida. 
 
Son los expertos de la política agonal, fogueados en mil trampas y chicanas, diplomados en enjuagues, arreglos y chantajes Ellos piensan en la próxima campaña, en los próximos meses difíciles que  nos esperan. ¿Por qué no piensan en los próximos 30 años? En cuál será la preocupación que tendrán los argentinos del año 2050. ¿Porqué no hacen eso y desde allí vuelven con las claves para lo que hay que hacer hoy? 

Otros nos proponen un proyecto para revertir más de 80 años de decadencia. Un proyecto, con metas, cuantificado, con etapas. No una épica, no otro mito grandilocuente y engañoso. Un programa de trabajo, donde todos tengan su lugar y su tarea para cumplir.

Aquellos pueden llegar tan lejos, son miopes, incapaces de ver  más allá de sus narices. Se guían por el olfato, sentido con prosapia de ollas y sartenes. Aptas para guisos varios y tortillas.

Los guarangos descalificadores, piensan que cuanto mayor es la grosería, más poderosa es su retórica. Pobre dialéctica chabacana, más prostibularia que callejera, que invade actos y atriles como si fuera un nuevo florilegio de la barbarie exhibicionista. 

Como el tero gritan que la Constitución está amenazada, cuando es el Código Penal el que persigue su mala conducta.

¿CAMBIAMOS O NO CAMBIAMOS EL INDEC?


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